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  1. #1
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    Análisis técnico de los mercados financieros (John J. Murphy)


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    ‘Las claves de las transacciones que salen bien son el saber, la disciplina y la paciencia’. John J. Murphy.
    Plas, plas, plas (aplausos).
    El análisis técnico se basa en que los gráficos reflejan la psicología alcista o bajista del mercado y en que él mismo nos dirá en que dirección es más probable que se mueva para identificar el inicio de la Tendencia y operar en su misma dirección porque la historia siempre se repite y las tendencias tienden a persistir.

    Los operadores de divisas siempre hemos sido los más maltratados y debido al apalancamiento, el concepto de ‘comprar y aguantar’ nos deja muy poco margen de maniobra.

    Dejando claro esto, en la primera parte del libro, Murphy argumenta a favor y en contra en la eterna batalla entre el análisis técnico y el análisis fundamental. Como indica el título de esta obra, vence en análisis técnico, ya que según el autor, el primero siempre incluirá parte del segundo, pero el segundo no tiene por que utilizar al primero. De hecho, comenta como lo que podemos analizar en un análisis técnico debería ser lo mismo que llegado el día del anuncio fundamental, ya que este último refleja el sentimiento que se venía apreciando.
    En el primer capítulo, Murphy explica relativamente rápido (y de forma muy comprensible) los principales aspectos de la Teoría de Dow, aplicándola más adelante y mostrando como esta sigue siendo la piedra angular de cualquier análisis técnico, aunque con algunas adaptaciones a los tiempos modernos.
    La explicación de este tema es mucho mejor, en mi opinión, que la que ofrece Alexander Elder en su libro Vivir del Trading.

    A continuación, el libro se dirige a aquellos operadores que no están demasiado familiarizados con la interpretación de gráficos. Este capítulo resultara innecesario para la mayoría de los operadores con unos pocos meses de experiencia.

    El siguiente apartado nos ofrece un exhaustivo estudio de la definición de tendencia y sus elementos fundamentales (grados, soporte y resistencia…) sobre los que se asientan el resto de capítulos. Este tema ayudara mucho a aquellos traders que se estén iniciando en el concepto de la tendencia.

    Aunque me parece un buen libro y muy completo, no lo considero la mejor opción para iniciarse en el análisis técnico, ya que implica tener una cierta base previa.

    Murphy repasa los 5 patrones de cambio de tendencia principales (HCH, Dobles y triples techos y suelos, patrón en V y el platillo). Como es costumbre en gran parte de los libros sobre los mercados financieros, las transacciones con acciones y futuros copan los ejemplos principales. En este caso, el autor describe los conceptos y las interpretaciones del Volumen y el Interés Abierto. El tema se puede leer o pasar de puntillas sobre él.

    Es bien conocido por todos la gran importancia de tener una visión general del mercado, y para ello usamos TF mayores a aquellos en los que operamos para medir la tendencia a largo plazo. En este tema, Murphy expresa su opinión al respecto, aunque, nuevamente, gran parte de este capítulo es superfluo para los traders de divisa ya que narra problemas que afectan a otros mercados y no al Forex.

    Tras sus apreciaciones sobre la tendencia, el volumen, el precio y el interés abierto, es el momento de hablar de los indicadores. Primero de los seguidores de tendencia y después de los osciladores. Describe las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos y su funcionamiento.

    Ahora llega el momento de salir con los amigos, ya que el capítulo siguiente, la construcción de gráficos de puntos y figuras es totalmente irrelevante. Es presentado como una alternativa a las velas japonesas, las cuales son analizadas a continuación.

    En las gráficas de velas japonesas hace un retrato psicológico de la mentalidad de los operadores tras cada patrón de velas. El autor nos ofrece un análisis detallado de los patrones que él considera de mayor fiabilidad, y, aunque no los desarrolle más de una línea, también nombra fotográficamente otros 66 patrones (para él que se aburra).

    Las Ondas de Elliot son un clásico que no puede faltar en una obra de estas características. Las explicaciones se entienden muy bien aunque me decepcionó el corto tratamiento que ofrece de los números Fibonacci (de quien me considero un ‘fósforo’ [para quien no resida en España, buscar Herrera en la Onda]).

    La segunda parte más importante de un gráfico, junto con el precio, es el tiempo. Murphy se apoya en otros autores para definir los ciclos. Se me antoja un tanto completo este apartado. Particularmente, volveré a leerlo dentro de unos meses, cuando tenga más conocimientos a cerca del tema. Por cierto, un apunte práctico: El USD tiene a alcanzar su mínimo durante los eneros.

    El siguiente tema es de ordenadores y sistemas de contratación automática. No obstante, quisiera recordar a quien sienta el impulso de considerar que es una confirmación de su funcionamiento que un autor importante dedique un capítulo al tema de robots que estos sistemas hay que saber cuando utilizarlos y cuando el mercado no es apto para ellos. Un ordenador puede ayudar a que un buen analista sea incluso mejor, pero no puede transformar a un mal técnico en uno bueno. Un sistema automático debe estar incorporado a nuestro análisis técnico, y no dejarlo operar sólo. Es preciso que el operador este pendiente (con un buen análisis técnico) para controlar los periodos de trabajo de un robot.

    Análisis Técnico de los Mercados Financieros también trata la Gestión de capital lo suficiente como para que quede constancia y sea aceptable (y para superar a Alexander Elder en Vivir del trading). El problema es que se centra en los mercados de futuros, en los que parece incluso más compleja, ya que habla de la diversificación, mientras que en nuestro caso, al enfrentar dos divisas, casi siempre se mueven en dirección contraria al dólar.

    Murphy es un experto en las relaciones entre los mercados de valores y de futuros, ya que había escrito libros al respecto en el pasado. Por desgracia, volvemos a quedarnos fuera de juego. Según su planteamiento, presenta un efecto onda que pasa del dólar a las mercancías, y de estas, a las obligaciones y a los valores. Prácticamente presenta a la divisa como la causa, por lo que nuestro mercado sería el primero en reaccionar y, por lo tanto, no podríamos anticiparnos.

    Los indicadores bursátiles nos sirven para hacernos una idea de las correlaciones y de la salud del mercado en general, pero poco más.

    Tipo: Análisis Técnico, Gestión de Capital.
    En resumen: Lo aconsejo.
    Lo que más me ha gustado: Explica de forma muy clara gran parte de los conceptos iniciales que todo trader debe conocer.
    Lo que menos me ha gustado: Si ya se tienen esos conocimientos, resultan demasiado básicos. Restando esta parte al libro más aquella en la que el Forres queda excluido, el libro se queda en la mitad.

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  3. #2
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    Método práctico de fibonacci (kent marshall y rob moubray)


    Este mini-libro desarrolla una metodología muy interesante para poner en práctica los niveles de Fibonacci. No se los autores son o no los pioneros en este análisis, ya el sistema había llegado a mi por otros cauces anteriormente.

    La obra comienza con una breve (al igual que todo el libro) introducción a los números de Fibonacci, analizando de donde proviene la serie y cada porcentaje. Los niveles de Fibonacci son potenciales puntos de rebote en el mercado (para quien no lo sepa aun).

    Las convergencias de Fibonacci son lugares en los que confluyen dos o más porcentajes de Fibonacci iniciados desde diferentes puntos o temporalidades. Este lugar tendrá una mayor probabilidad de interrumpir la dirección actual del mercado que aquellos que solo presenten un único nivel.

    El libro está lleno de gráficas de ejemplo y casi vacío de texto, pero si se tiene una base aceptable previa, resulta una lectura rápida e interesante.

    Los autores también explican los lugares en los que se pueden colocar las órdenes de stop tras un rebote y donde cabe esperar que llegue el mercado para alcanzar su correspondiente extensión de Fibonacci.

    Tipo: Análisis Técnico, Sistemas de trading
    En resumen: Muy recomendable, es breve y fácil de leer. En media hora explica las convergencias de Fibonacci.
    Lo que más me ha gustado: Su simplicidad. Directo al grano.
    Lo que menos me ha gustado: No es lo bastante extenso como para considerar algo innecesario.

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  4. #3
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    Trade like Jesse Livermore (Richard Smitten)


    Biografía de Jesse Livermore:
    http://en.wikipedia.org/wiki/Jesse_Lauriston_Livermore.

    Por desgracia, este libro ha sido traducido por un traductor automático de los que premian la inteligencia contextual y no la coherencia verbal.

    Lo primero a tener en cuenta es que Jesse Livermore no era un fundamentalista sino un verdadero analista técnico de gráficos que basaba su razonamiento en la repetición una y otra vez de patrones que no son más que la representación gráfica del comportamiento emocional humano y en la identificación de ciclos: ‘Wall Street nunca cambia porque los seres humanos nunca cambian’.

    El libro explica alguno de los sistemas que utilizó Jesse Livermore con gran éxito, así como su método de gerencia de capital y control emocional.

    La obra comienza explicando la importancia de la disciplina para continuar con las reglas para negociar.
    El primer capítulo es una biografía (obras y maravillas) de la persona que ha permitido a Richard Smitten escribir un libro y conseguir una buena remuneración por él.

    En sus inicios, Jesse Livermore observó que la mayoría de los operadores perdían dinero de una forma constante y que la mayoría de ellos carecían de un plan inteligente para operar. Prácticamente apostaban.
    Otra observación era que cuando hay dinero de por medio, las emociones asumen el control, no el intelecto.

    Un aporte importantísimo es que Livermore fue toda la vida un aprendiz. Se dedicó a anotar cada una de sus operaciones y a estudiar con el fin de detectar sus errores y poder corregirlos.

    En sus inicios, se guiaba por dos reglas inquebrantables: No iniciar una operación hasta tener la mayor cantidad posible de probabilidades a su favor (era un operador de convergencias) y esperar pacientemente a las condiciones perfectas.

    Para entrar y salir en una operación debía estar respaldada la decisión por varias razones. Ni abría ni cerraba ninguna posición por motivos emocionales. El libro desarrolla cuales eran estas señales.

    El tema de la sincronización trata de la preparación previa a iniciar una operación, Jesse Livermore efectuaba un análisis técnico exhaustivo del mercado para estar siempre a favor de la tendencia y nunca en contra de ella.

    Una de las máximas de Livermore era ‘no intente anticiparse al mercado, simplemente espere a que las evidencias de lo que está diciendo’. Lo cual no es lo mismo que formular un plan por adelantado.

    La avaricia y la falta de paciencia son los principales motivos por lo que un trader se anticipa, y la disciplina es su único remedio. Es muy importante saber esperar.

    La doctrina de Jesse Livermore para conseguir beneficios era dejar correr las ganancias y cortar lo antes posible las pérdidas.

    Hay ciertas explicaciones y reglas que los operadores de divisas no podemos utilizar, pero, a pesar de ello, no cuesta nada leerlas todas y tener una cultura general.

    Detectar lo puntos de giro del mercado es un arte que pone a los pies del operador el mejor momento para ejecutar una operación. Parte vital de la forma de operar de Livermore era esperar a los puntos de inversión de la tendencia, buscando una confluencia de motivos que indiquen donde tendrá lugar potencialmente ese suceso.
    El autor explica en que consiste esta forma de trading y los dos tipos de puntos de giro:
    1 - Los de continuación son, en una tendencia alcista, las resistencias, donde el mercado rebota para recoger beneficios antes de continuar su camino. En una tendencia bajista, estos serían los soportes.
    Estos puntos permiten añadir nuevas posiciones a las ya existentes debido a que lo normal es que la tendencia continúe hasta que haya una confirmación de su ruptura.
    2 - Los de reversa son los techos más altos y los suelos más bajos donde el mercado rebota y cambia de dirección. Obviamente, su potencial es enorme.

    Las líneas de tendencia son la herramienta indispensable para detectar y operar los puntos de giro, ya que son las líneas que deben ser rotas.

    Otro indicador de una posible reversa era una desviación fuerte del precio y el volumen de una acción, es decir, cuando sufre una variación importante alejada de su comportamiento normal, lo cual suele indicar el final del ímpetu.

    A parte de operar en las rupturas de las tendencias también operó las rupturas de las consolidaciones. Identificó patrones de consolidación y esperaba pacientemente hasta que una señal válida anticipara el posible final del mercado lateral.

    Otro sistema de Jesse Livermore era comprar cuando una resistencia era superada y vender cuando un soporte era rebasado, ya que si el mercado había tenido la fuerza suficiente como para avanzar a pesar de la barrera, continuaría su camino hasta encontrar un motivo que lo detenga.
    Según el autor, Livermore compraba sus acciones cuando todo el mundo vendía y vendía cuando todos compraban… esto sirve para engrandecer la figura del descrito, pero, si eso fuera cierto, ¿cómo iba a conseguir ganancias si iba a la contra y quienes mueven al mercado son la mayoría? Abría más como él, señor Smitten.

    El volumen fue siempre un aliado en las operaciones de Jesse Livermore a la hora de detectar los puntos de giro y los patrones gráficos, ya que un cambio brusco del volumen negociado era una clara indicación de un comportamiento anormal y, por lo tanto, de un potencial cambio de actitud.

    La gerencia del capital es uno de los tres pilares esenciales del rompecabezas de Livermore. Este tenía cinco reglas principales para el manejo de su dinero:
    1 - No abrir en una sola posición al mismo tiempo y al mismo precio: En lugar de abrir una operación 100k, abrir, por ejemplo, 5 operaciones 20k esperando a que el avance en la anterior sea un motivo para aumentar otra posición y así gradualmente. De esta forma, se sondea al mercado.
    2 - Nunca arriesgar más del 10%. Si el mercado caía hasta ese punto, Livermore cortaba rápidamente sus pérdidas. Dejaba a un lado la esperanza de mejoría. El 10% era el punto en el cual él consideraba que se había equivocado en su análisis y que el mercado no iniciaría en su dirección.
    Este porcentaje será para los más solventes. Personalmente nunca arriesgo más del 5% o menos.
    3 - Guardar siempre una reserva de dinero en efectivo: Quiere decir aprender a no desear estar siempre en el mercado. Las oportunidades vienen y van. Cuando llegue una buena ocasión es preciso disponer de la cantidad necesaria para aprovecharla. Si la oportunidad no llega, hay que mantenerse fuera del mercado. Paciencia.
    4 - Se necesita una buena razón para comprar y para vender: No hay que tener prisa para tomar un beneficio. Se requiere un motivo justificado para entrar o salir.
    No hay que confundir este punto con convertir las ganancias en pérdidas.
    5 - Aparcar el 50% de las grandes ganancias inesperadas en el banco: No se debe volver a invertirlo. ‘El mayor pesar que he tenido en mi vida financiera es que no prestaba bastante atención a esta regla’ Jesse Livermore.

    Consejos adicionales: La mayoría no son aplicables al Forex.
    1 - No entrar en un precio solo por que esté anormalmente bajo. Es necesaria una señal justificada.
    2 - Desatender las declaraciones hechas por personalidades claves. Este punto se puede trasladar, aunque se entiende mucho mejor en el papel de un directivo o un ejecutivo cuya responsabilidad es la de asegurar que todo esta bien. Son animadores. Más adelante se puede leer una entretenida anécdota al respecto.
    3 - Antes de abrir la operación, establecer el objetivo de beneficio y lo que se va a arriesgar: Coeficiente riesgo-ganancia.
    4 - No operar nunca sin un Stop-loss. Nunca sostener una pérdida más del 10% del capital disponible.
    Los mejores lugares para colocar los Stop son en los puntos de giro.
    5 - Nunca aumentar las posiciones de una acción a la baja. No hay que hacer de un fallo una catástrofe. Sin embargo, es una buena idea comprar progresivamente mientras la acción sigue subiendo (eventualmente a un precio cada vez mayor). Puede ser peligroso, por eso hay que intentar estar en el mercado desde el primer punto de cambio de tendencia e incrementar en cada soporte (o resistencia, si es bajista).
    Con todo a favor del operador, en ocasiones se equivoca, por lo que hay que cortar las pérdidas inmediatamente.
    6 - Las cuentas deben ser autogestionadas. No delegar esa tarea en otra persona. Este punto es una lectura interesante y más amplia que las explicaciones que la rodean. Por que suelen perder dinero los gestores profesionales.

    El sistema operativo de Jesse Livermore se basaba en ir con la masa (con la tendencia) la mayor parte del tiempo. Sin embargo, estaba siempre pendiente para reconocer pistas de un posible punto potencial de cambio de tendencia. Cuando estas señales empezaban a aparecer, él cambiaba sus operaciones en dirección contraria. Es en estos puntos donde se pierde la mayoría del dinero, ya que muchos traders están atrapados en el lado incorrecto.

    Richard Smitten nos cuenta un ritual que realizaba Livermore cada fin de año. Se agradece una anécdota después de una amplia exposición de consejos.

    A continuación, llegamos a otro de los puntos principales para la exitosa negociación de Jesse Livermore: El control emocional.
    ‘El mercado es conducido por factores psicológicos, no por la lógica’. Según Livermore, aunque haya millones de mentes, sólo hay unos pocos patrones psicológicos que deben ser estudiados, ya que la naturaleza humana en los mercados es conducida por tres emociones: el miedo, la esperanza y la avaricia.
    Un apartado dentro de este tema es como mantener el control emocional ante las noticias de los medios de comunicación. Jesse Livermore nunca confió en las noticias publicadas. Trataba de leer entre líneas y formular su propio juicio.
    Las acciones suben lentamente consecuencia de la esperanza y cae rápidamente debido a efecto del miedo.

    Un capítulo importante es cómo se preparaba Jesse Livermore para un día de especulación. El equilibrio, la ciencia y el silencio son cualidades esenciales que no forman parte automática del carácter del trader.
    En primer lugar, el despacho (o habitación) en el que se realicen las transacciones debe ser sagrado. Durante el tiempo que duraba su análisis técnico, requería de la máxima concentración, por lo que no debía haber nada que pudiera distraerlo. Cada cual se conoce a si mismo y sabe que tiene el potencial de minimizar su concentración.
    Livermore era muy reservado y consideraba esta actitud como una de las claves de su éxito. Ni compartía ni esperaba recibir consejos. Los gráficos trasmitían toda la información necesaria. El mercado siempre tiene razón.
    En segundo lugar, la tensión debe quedarse en la puerta. Al despacho debe entrar una mente despejada.

    Jesse Livermore seguía un ritual desde la mañana hasta la noche que le asegurase estar descansado y en forma. ‘Pocos traders realmente planean su día’.
    En el foro nos conocemos por el nick y no por el físico, y aunque la imagen clásica del informático (gracias a Los Simpsons por el episodio ‘Homer tamaño king-size: http://www.fotolog.com/isla_del_azucar/19299976’) es de un tipo gordito ante su ordenador, Livermore explicó las ventajas que el ejercicio físico tiene sobre una mente despejada, y está, sobre el trading.

    En este párrafo sólo hay que sustituir la palabra acción por divisas.
    Cada acción se mueve en función de la psicología de los operadores de todo el mundo que trabajan con ella. Por lo tanto, cada acción se comporta como un ser humano. Puede ser hiperactiva, hipertensa, volátil, lógica, fiable, imprevisible…
    Es por este planteamiento que hay que saber analizar su comportamiento. Jesse Livermore planteó una serie de condiciones que revelarían si una acción se comportaba de forma ‘peligrosa’ o ‘acertada’.
    No importaba si le estaba reportando un pequeño beneficio o una pequeña perdida, si la acción no hacía lo que había analizado, él cerraba la operación. ‘El orgullo precede a la caída’.

    El tiempo es la cuarta dimensión. Se estudia el pasado del mercado para poder predecir el futuro (hablando de esto, que grande es Perdidos (Lost)). El presente no existe, ya que este no es más que el primer paso del futuro y el último del pasado. Es por este motivo que Livermore no hacía caso de los anuncios fundamentales ya que estos no tenían un impacto a largo plazo sino a corto.
    Del mismo modo, Jesse Livermore utilizó dos Stop, uno para el precio y otro para el tiempo: Permitía un movimiento de poco puntos en su contra y un lapso de tiempo programado hasta que ocurriese lo que él esperaba. O se cumplían ambas premisas, o era el fin de la posición.

    No todas sus señales de peligros eran correctas. A pesar de ello, cada vez que una cumplía con sus condiciones, no discutía con ella, sencillamente salía.
    El operador que insiste en intentar beneficiarse de los movimientos de menor importancia diarios nunca estará en una posición para aprovecharse de las subidas importantes.

    El libro finaliza con un amplio resumen de las reglas con las que Livermore trabajaba.
    - Analizar y aprender de sus errores para no repetirlos.
    - Saber quedarse fuera del mercado.
    - Determinar la dirección del mercado.
    - No anticiparse a lo que hará el mercado. Fiarse solamente de las evidencias que presente.
    - Deje correr las ganancias y corte rápidamente las pérdidas (hasta el 10% de recorrido en contra).
    - Se necesita un motivo justificado para entrar y para salir del mercado.

    Tipo: Sistemas de Trading, Psicología de Trading, Gestión de Capital.
    En resumen: Si no lo hubiera hecho, lo volvería a leer.
    Lo que más me ha gustado: Como prepara el día a día un trader de éxito.
    Lo que menos me ha gustado: Es un libro biográfico. Presenta muchas anécdotas. Esperar otra cosa es perder el tiempo.

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  5. #4
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    Tener éxito en trading (Van K. Tharp)



    El libro se divide en tres partes: la primera se refiere al descubrimiento de uno mismo y la manera de situarnos en condición de investigar el mercado. La segunda parte se refiere al modelo de desarrollo de sistemas de Van K. Tharp y a la esperanza de éxito (más aún a diseñar un sistema basado en la esperanza de éxito). La tercera parte se ocupa de las diferentes secciones que componen un sistema (técnicas de entrada y salida, recogidas de beneficios, tamaño de las posiciones…)
    El libro gira en torno al supuesto de que los operadores son el factor más importante en la consecución de resultados ya que el sistema de trading tiene que estar adaptado a nosotros mismos y por lo tanto es preciso evaluarse a uno mismo.
    Cuando se tiene un sistema hay que preguntarse: ¿se ajusta este método a mí? ¿Se trata de algo que puede utilizarse en el mundo real? ¿Se puede ajustar a mis objetivos de inversión? ¿Se ajusta a mi personalidad?
    Hay cientos de miles de sistemas que funcionan pero la mayoría de la gente no los sigue porque éste no se ajusta a ellos.
    A veces se pierde y a veces se gana, por lo que las ganancias y las pérdidas deben ser vistas como parte del trading y para ello es necesario tener una mentalidad que acepte las consecuencias negativas para triunfar como trader.
    El autentico Santo Grial del trading es el autocontrol. Cada trader controla su propio destino. El éxito en la inversión requiere control interno más que cualquier otro factor. Éste es el primer paso hacia el éxito.
    La psicología representa el 60 % necesario para triunfar, la gestión del capital el 30 % y el sistema apenas el 10 %, pero según Van K. Tharp la psicología representa el 100 % y el resto están incluidos en ella.
    La realidad del éxito está en la mente, un sistema que le funciona a un “experto? puede fracasar en cualquier otra persona, lo que hace pensar a muchos que se precisa de un “don? especial para operar, pero no es así, la estructura mental es la clave de su operatoria.
    Una de las tareas más importantes al empezar la búsqueda del sistema correcto de trading es aprender lo suficiente sobre uno mismo para ser capaz de diseñar un sistema que le convenga.
    El propósito del segundo capítulo trata de todo aquello que pueda distraernos para tomar conciencia de ello y así corregirlo. El problema es que recibimos una gigantesca cantidad de información y la mente consciente tiene una capacidad limitada de procesamiento. La respuesta ante esto es que generalizamos, borramos y distorsionamos la información a la que estamos expuestos. Este proceso de criba se denomina “juicios heurísticos?, los cuales son muy peligrosos si no se tiene consciencia de su existencia ya que la principal forma en que la gente usa los “juicios heurísticos? es preservando el status-quo. Operamos fundamentalmente con nuestras creencias sobre el mercado y una ves que nos formamos una opinión sobre esas creencias ya no es probable que la cambiemos. Cuando operamos en el mercado suponemos que estamos considerando toda la información disponible, pero lo cierto es que hemos eliminado ya la mayor parte de la información útil durante el proceso de percepción selectiva.
    Este capítulo explora la forma en que estos juicios heurísticos afectan a los procesos de trading.
    En primer lugar hay que representar la información disponible del mercado de manera que pueda ser manejada por el cerebro (por ejemplo mediante indicadores, velas japonesas…).
    Sin embargo hay mucha información no representada en las gráficas que tampoco sabríamos como gestionarla. Consideramos que las gráficas, indicadores, niveles de soporte y resistencia como realidades completas cuando sólo son parciales y sesgadas. Los traders experimentados saben que la fiabilidad de los datos es uno de los mayores problemas que han de afrontar ya que pueden tener un buen sistema pero fracasar por interpretación de los datos.
    La mente humana es veloz viendo ejemplos sobresalientes de movimientos que funcionan pero evita o ignora los ejemplos que no funcionan.
    A la hora de desarrollar un sistema los operadores se ven atrapados por la sobre-optimización, la ilusión de poder perfeccionar una y mil veces la estrategia hasta la videncia.
    La regla básica del trading es cortar rápidamente las pérdidas y dejar correr las ganancias, pero muchos inversores se arruinan por no saber gestionar las primeras. Del mismo modo por temor a perder las ganancias, cortar precipitadamente sus beneficios potenciales.
    Establecer los objetivos como parte fundamental del sistema es el motivo del tercer capítulo. En primer lugar es necesario decidir lo que se quiere conseguir. Para iniciar un viaje hay que saber el destino.
    Para determinar los objetivos Van K. Tharp propone una serie de pequeños ejercicios al lector para su auto evaluación y para definir sus objetivos y la forma de operar (mercados, entradas, salidas y gestión del capital).
    La segunda parte del libro trata de ayudar a conceptualizar el sistema y establecer las bases necesarias para construirlo de tal forma que se ajuste a los operadores.
    Van K. Tharp explica, los doce pasos que él considera necesarios para desarrollar un sistema. En primer lugar aconseja hacer un listado de nuestras fortalezas y nuestras debilidades; en segundo lugar se precisa una mente abierta y nos muestra sugerencias para conseguirlo; en tercer lugar hay que determinar los objetivos; en cuarto lugar es preciso determinar en qué temporalidad vamos a operar; en quinto lugar hay que determinar cuáles han sido los mejores movimientos históricos en ese TF y buscar qué es lo que tienen en común; en sexto lugar cómo medir objetivamente esas coincidencias; en séptimo lugar se trata de añadir los stops y los costes e transacción al sistema; en octavo lugar hay que determinar cómo se realiza la recogida de beneficios y calcular la esperanza (la cantidad media de dinero que esperamos hacer con la estrategia por cada euro arriesgado); en noveno lugar debemos buscar las operaciones de gran rentabilidad (este paso es una variante de los puntos 6, 7 y 8. Si el operador se decide a utilizarlo debe sustituir a los anteriores); en décimo lugar optimizar el beneficio mediante la determinación del tamaño de la posición; en onceavo lugar está la búsqueda de mejoras para el sistema; en decimosegundo lugar planificar los peores escenarios posibles y determinar cómo actuar en ellos.
    En el siguiente capítulo Van K. Tharp desgrana los motivos principales del seguimiento de tendencia (con la máxima de dejar correr los beneficios y cortar las pérdidas) así como las habituales ventajas y desventajas.
    El libro presenta un apartado interesante dedicado al análisis fundamental. El objetivo es combinarlo con el análisis técnico para tener una completa visión.
    Para este proceso Charles LeBeau es quien escribe esta sección. Aconseja no hacer nuestro propio análisis fundamental y dejarlo en manos de expertos fundamentalistas. Explica las diferencias entre las noticias y los fundamentales; pide tranquilidad y paciencia antes de reaccionar ante un informe y finalmente es preciso actuar con decisión y estar preparado para aceptar las pérdidas.
    Las tendencias estacionales también son tratadas en este libro ya que hay ciertos acontecimientos que crean ciclos anuales en la oferta y la demanda ya que los traders suelen volverse dependientes de los patrones.
    Uno de los capítulos más importantes del libro es el dedicado a comprender la esperanza de ganancia y las seis claves a tener en cuenta para tener éxito: fiabilidad o porcentaje de operaciones ganadoras; el tamaño relativo de las ganancias comparado con las pérdidas; el coste spread de cada operación; la frecuencia con la que se presentan oportunidades para operar; el capital disponible para operar y el modelo de determinación del tamaño de las transacciones. Este tema está magistralmente explicado con una metáfora sobre una batalla de bolas de nieve.
    La esperanza de ganancia es el resultado (positivo o negativo) derivado de la relación entre operaciones ganadoras y perdedoras; la esperanza de ganancia nos dice cuánto podemos esperar obtener en un gran número de operaciones por cada dólar arriesgado en un gran número de oportunidades.
    Mediante una fórmula matemática de creación propia se puede calcular esta esperanza, la cual, unida al tamaño de la posición resulta decisivo ya que debe ser lo suficientemente bajo para alcanzar la esperanza de ganancia del sistema a largo plazo (la cantidad de oportunidades es vital).
    El problema es que cuando operamos en el mercado no conocemos la probabilidad exacta de ganar o perder, pero mediante un Backtesting se puede tener una idea de lo que cabe esperar.
    También hay que estar preparado para mantenerse sereno cuando se presenta una serie de actividades negativas.
    La tercera parte del libro está diseñada para ayudarnos a construir nuestro sistema. Empezando por los “setups? (conjunto de condiciones necesarias para abrir una operación), examinando las técnicas de entrada, como aceptar las pérdidas que se producen con cualquier sistema y cómo recoger beneficios. El coste de oportunidad es muy importante ya que no tenemos la necesidad de acercarnos a la perfección para tener éxito si disponemos de suficientes oportunidades de trading. Y, por último, la determinación del tamaño de las posiciones.
    El objetivo es darnos las herramientas para desarrollar un sistema adecuado a nuestras características personales.


    Tipo: Gestión del capital. Psicología.
    En resumen: Muy buen libro. Será preciso leerlo varias veces para comprender todos los aspectos que maneja.
    Lo que más me ha gustado: La parte referida a comprender la esperanza de ganancia. Aunque fue necesario leerla varias veces para empezar a entender algo.
    Lo que menos me ha gustado: Los capítulos dedicados a la selección de un concepto que funcione. Se encadenan un sinfín de expertos que desarrollan cada apartado. Lo considero pesado.

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    La psicología de las masas (Gustave Le Bon)



    Es un libro clásico sobre la psicología de las masas a nivel sociológico y político, pero no es aplicable a los mercados financieros, salvo si se extrapola, de forma un tanto forzada, el comportamiento de las revoluciones con los momentos de pánico y euforia en los mercados.
    Teniendo en cuenta que fue redactado en 1895, basado en la Revolución Industrial Francesa y perfecto descriptor de los acontecimientos que permitieron el ascenso de gran parte de las dictaduras fascistas en Europa durante los años veinte, puede ser una lectura agradable para hacer
    "La masa es siempre intelectualmente inferior al hombre aislado. Pero, desde el punto de vista de los sentimientos y de los actos que los sentimientos provocan, puede, según las circunstancias, ser mejor o peor. Todo depende del modo en que sea sugestionada".
    Como en la teoría de conjuntos, la masa es más que la simple adición de los individuos que la componen. "Es así –escribe Le Bon–, que podemos ver como un jurado dictaría un veredicto que cada uno de los miembros desaprobaría individualmente.
    Las masas acumulan no la inteligencia, sino la mediocridad. En ellas el instinto siempre prima sobre la razón.
    Conocer el arte de impresionar la imaginación de las masas es conocer el arte de gobernar. Napoleón dijo al Consejo de Estado: "Comulgando en público terminé con la guerra de la Vendée; haciéndome pasar por musulmán me establecí en Egipto; con dos o tres declaraciones papistas me ganaré a todos los curas de Italia".
    Los únicos cambios importantes, aquellos de los que se desprende la renovación de las civilizaciones, se producen en las opiniones, las concepciones y las creencias. Los acontecimientos memorables son los efectos visibles de los cambios invisibles verificados en los sentimientos de los hombres.
    Una civilización implica reglas fijas, una disciplina, el tránsito desde lo instintivo hasta lo racional, la previsión del porvenir, un grado elevado de cultura, condiciones totalmente inaccesibles a las masas, abandonadas a sí mismas. Por su poder exclusivamente destructivo, actúan como aquellos microbios que activan la disolución de los cuerpos debilitados o de los cadáveres. Cuando el edificio de una civilización está carcomido, las masas provocan su derrumbamiento.
    ¿Sucederá lo mismo con nuestra civilización? Podemos temerlo, pero aún lo ignoramos.
    Resignémonos a sufrir el reinado de las masas, ya que manos imprevisoras han derribado sucesivamente todas las barreras que podían contenerlas.
    El conocimiento de la psicología de las masas constituye el recurso del hombre de Estado que desee, no gobernarlas (pues ello se ha convertido hoy día en algo muy difícil), sino, al menos, no ser completamente gobernado por ellas.
    En su acepción corriente, el vocablo masa, en el sentido de muchedumbre, representa un conjunto de individuos de cualquier clase, sean cuales fueren su nacionalidad, profesión o sexo, e independientemente de los motivos que los reúnen.
    Desde el punto de vista psicológico, la expresión masa asume una significación completamente distinta. En determinadas circunstancias, y tan sólo en ellas, una aglomeración de seres humanos posee características nuevas y muy diferentes de las de cada uno de los individuos que la componen. La personalidad consciente se esfuma, los sentimientos y las ideas de todas las unidades se orientan en una misma dirección. Se forma un alma colectiva, indudablemente transitoria, pero que presenta características muy definidas. La colectividad se convierte entonces en aquello que, a falta de otra expresión mejor, designaré como masa organizada o, si se prefiere, masa psicológica. Forma un solo ser y está sometida a la ley de la unidad mental de las masas.
    La disolución de la personalidad consciente y la orientación de los sentimientos y pensamientos en un mismo sentido, que son los primeros rasgos de la masa en vías de organizarse, no implican siempre la presencia simultánea de varios individuos en un mismo lugar.
    En determinados momentos de la historia, media docena de hombres pueden constituir una muchedumbre psicológica, mientras que centenares de individuos reunidos accidentalmente podrán no formarla.
    En determinados momentos de la historia, media docena de hombres pueden constituir una muchedumbre psicológica, mientras que centenares de individuos reunidos accidentalmente podrán no formarla.
    El alma de las masas no es fácil de describir; su organización varía, no solamente con arreglo a la raza y la composición de las colectividades sino también según la naturaleza y el grado de las excitaciones a que está sometida.
    Las masas tienen diversas características psicológicas comunes con los individuos aislados; otras, por el contrario, no se encuentran sino en las colectividades. Vamos a estudiar primeramente estas características especiales, a fin de mostrar su importancia.
    El hecho más llamativo que presenta una masa psicológica es el siguiente: sean cuales fueren los individuos que la componen, por similares o distintos que puedan ser su género de vida, ocupaciones, carácter o inteligencia, el simple hecho de que se hayan transformado en masa les dota de una especie de alma colectiva. Este alma les hace sentir, pensar y actuar de un modo completamente distinto de como lo haría cada uno de ellos por separado.
    La masa psicológica es un ser provisional, compuesto por elementos heterogéneos, soldados de forma momentánea, de un modo absolutamente igual a como las células de un cuerpo vivo forman, por su reunión, un ser nuevo que manifiesta características muy diferentes de las que posee cada una de las células que lo componen.
    Principalmente, todos los individuos que componen el alma de una raza se asemejan por los elementos inconscientes y difieren, por los elementos conscientes, frutos de la educación pero sobre todo de una herencia excepcional. Los hombres más diferentes entre sí por su inteligencia tienen, en ocasiones, instintos, pasiones y sentimientos idénticos.
    Esta puesta en común de cualidades corrientes nos explica por qué las masas no pueden realizar actos que exigen una elevada inteligencia.
    El individuo integrado en una masa adquiere, por el mero hecho del número, un sentimiento de potencia invencible que le permite ceder a instintos que, por sí solo, habría frenado forzosamente. Y cederá con mayor facilidad, puesto que al ser la masa anónima y, en consecuencia, irresponsable, desaparece por completo el sentimiento de responsabilidad, que retiene siempre a los individuos.
    En una masa, todo sentimiento, todo acto es contagioso, hasta el punto de que el individuo sacrifica muy fácilmente su interés personal al colectivo. La sugestibilidad, cuyo contagio, anteriormente mencionado, no es sino un efecto.
    Atentas observaciones parecen demostrar que el individuo, sumergido durante cierto tiempo en el seno de una masa actuante, cae muy pronto en una situación particular, que se aproxima mucho al estado de fascinación del hipnotizado en manos de su hipnotizador.
    Aproximadamente, éste es el estado del individuo que forma parte de una masa. Ya no es consciente de sus actos.
    Así pues, la desaparición de la personalidad consciente, el predominio de la personalidad inconsciente, la orientación de los sentimientos y las ideas en un mismo sentido, a través de la sugestión y del contagio, la tendencia a transformar inmediatamente en actos las ideas sugeridas, son las principales características del individuo dentro de la masa. Ya no es él mismo, sino un autómata cuya voluntad no puede ejercer dominio sobre nada.
    Y así vemos a jurados dictar veredictos que desaprobaría, individualmente, cada uno de los miembros. Reunidos en masa no vacilaron.
    Las características de las masas:
    1. Impulsividad, movilidad e irritabilidad de las masas
    Ya hemos dicho al estudiar las características fundamentales de la masa que ésta es conducida casi exclusivamente por el inconsciente. Sus actos están mucho más influidos por la médula espinal que por el cerebro. Las acciones realizadas pueden ser perfectas en cuanto a su ejecución, pero al no estar dirigidas por el cerebro, el individuo actúa según los azares de la excitación. El individuo aislado posee la aptitud de dominar sus reflejos, mientras no ocurre así en la masa.
    En un instante pasan desde la ferocidad más sanguinaria a la generosidad o el heroísmo más absolutos. La masa se convierte con facilidad en verdugo, pero no menos fácilmente en mártir.
    Esta movilidad de las masas las hace muy difíciles de gobernar, sobre todo cuando ha caído en sus manos parte de los poderes públicos.
    2. Sugestibilidad y credulidad de las masas
    Esto explica la rápida orientación de los sentimientos en un determinado sentido. Por neutra que se la suponga, la masa se encuentra generalmente en un estado de atención expectante favorable a la sugestión. La primera sugestión formulada se impone inmediatamente.
    San Jorge, en lugar de aparecerse en los muros de Jerusalén a todos los cruzados, seguramente no fue visto más que por uno de los presentes, pero por sugestión y contagio el milagro fue aceptado inmediatamente por todos.
    Este es el mecanismo de las alucinaciones colectivas, tan frecuentes en la historia. No es preciso que la masa sea númerosa para que su facultad de ver correctamente quede destruida, siendo los hechos reales sustituidos por alucinaciones que no se relacionan con ellos.
    Innumerables hechos demuestran la absoluta desconfianza que debe inspirar el testimonio de las masas.
    3. Exageración y simplismo de los sentimientos de las masas
    Los sentimientos buenos o malos, manifestados por una masa, presentan la doble característica de ser muy simples y muy exagerados. En este aspecto, así como en tantos otros, el individuo-masa se aproxima a los seres primitivos. Inaccesible a los matices, ve las cosas en bloque y no conoce transiciones. En la masa, la exageración de un sentimiento está fortalecida por el hecho de que, al propagarse muy rápidamente por sugestión y contagio, la aprobación de la que es objeto acrecienta su fuerza de modo considerable.
    En las masas, el imbécil, el ignorante y el envidioso se ven liberados del sentimiento de su nulidad y su impotencia, sustituido por la noción de una fuerza brutal, pasajera, pero inmensa.
    Al no ser impresionada la masa más que por los sentimientos excesivos, el orador que desee seducirla debe abusar de las afirmaciones violentas. Exagerar, afirmar, repetir y no intentar jamás demostrar nada mediante razonamiento: he aquí los procedimientos de argumentación familiares a los oradores de las reuniones populares.
    4. Intolerancia, autoritarismo y conservadurismo de las masas
    Al no conocer las masas sino sentimientos simples y extremos, las opiniones, ideas y creencias que se las sugiere son aceptadas o rechazadas en bloque, siendo consideradas como verdades absolutas o errores no menos absolutos.
    No teniendo duda alguna acerca de que lo que cree es verdad, o por el contrario, error, y poseyendo, por otra parte, la clara noción de su fuerza, la masa es tan autoritaria como intolerante.
    Respetan la fuerza y no les impresiona la bondad, considerada sencillamente como una forma de debilidad.
    5. Moralidad de las masas
    Las masas son demasiado impulsivas y móviles como para ser capaces de moralidad. Pero si incluimos dentro de dicho término la aparición momentánea de determinadas cualidades, como la abnegación, el desinterés, el sacrificio de sí mismo, la necesidad de equidad, podemos afirmar que, por el contrario, las masas son a veces capaces de mostrar una moralidad muy elevada.
    Así pues, las masas, que se entregan con frecuencia a los más bajos instintos, proporcionan también, en ocasiones, ejemplos de actos de una elevada moralidad. Si el desinterés, la resignación, la absoluta entrega a un ideal quimérico o real constituyen virtudes morales, puede afirmarse que, en ocasiones, las masas las poseen en un grado tal que raramente ha sido alcanzado por los más sabios filósofos.
    Ideas, razonamientos e imaginación de las masas:
    1. Las ideas de las masas
    Toda civilización deriva de un corto número de ideas fundamentales, raramente renovadas. Ya hemos expuesto cómo estas ideas se establecen en el alma de las masas; con qué dificultad se introducen en la misma y la potencia que adquieren una vez que han penetrado. Hemos mostrado asimismo que, generalmente, las grandes perturbaciones históricas derivan de los cambios de estas ideas fundamentales.
    Pueden dividirse en dos clases. En una, incluiremos las ideas accidentales y pasajeras creadas bajo las influencias del momento: el apasionamiento por un individuo o una doctrina, por ejemplo. En la otra clase se incluyen las ideas fundamentales a las que el medio ambiente, la herencia, la opinión, proporcionan una gran estabilidad, como sucedía antes con las ideas religiosas y en la actualidad con las democráticas y sociales.
    Para convertirse en populares, las ideas han de experimentar con frecuencia las más completas transformaciones, ya que sólo son accesibles a las masas tras haber revestido una forma muy simple. Cuando se trata de ideas filosóficas o científicas algo elevadas, se puede comprobar la profundidad de las modificaciones que les son necesarias para descender, de estrato en estrato, hasta el nivel de las masas.
    Si es preciso mucho tiempo para que las ideas se establezcan en el alma de las masas, no menos tiempo necesitan para salir de ella. Desde el punto de vista de las ideas, las masas están siempre en unas cuantas generaciones de retraso con respecto a los sabios y filósofos.
    2. Los razonamientos de las masas
    No puede afirmarse de un modo absoluto que las masas no sean influenciables mediante razonamientos. Pero los argumentos que emplean y los que actúan sobre ellas se muestran en un orden tan inferior, desde el punto de vista lógico, que sólo se les puede calificar de razonamientos por analogía.
    Los razonamientos inferiores de las masas, al igual que los elevados, se basan en asociaciones.
    Creemos útil añadir que la incapacidad de las masas para razonar las priva de todo espíritu crítico, es decir: de la aptitud para discernir entre la verdad y el error, para formular un juicio preciso.
    3. La imaginación de las masas
    La imaginación representativa de las masas, al igual que la de todos los seres en los que no interviene el razonamiento, puede ser profundamente impresionada. Hasta cierto punto, las masas se hallan en el caso de un durmiente cuya razón, momentáneamente suspendida.
    Por ello, los aspectos maravillosos y legendarios de los acontecimientos son los que más atraen a las masas. Al no poder pensar las masas más que por imágenes, no se dejan impresionar sino mediante imágenes. Sólo éstas las aterrorizan o seducen y se convierten en móviles de acción.
    Todo aquello que impresiona a la imaginación de las masas se presenta en forma de una imagen emocionante y clara, desprovista de interpretación accesoria o no teniendo otro acompañamiento que el de algunos hechos maravillosos: una gran victoria, un gran milagro, un gran crimen, una gran esperanza.
    Formas religiosas que revisten todas las convicciones de las masas:
    Examinando de cerca las convicciones de las masas, tanto en las épocas de fe como en las grandes conmociones políticas, tales como las del último siglo, se comprueba que presentan siempre una forma especial, que no puedo determinar mejor sino dándole el nombre de sentimiento religioso.
    Este sentimiento tiene características muy simples: adoración de un ser al que se supone superior, temor al poder que se le atribuye, sumisión ciega a sus mandamientos, imposibilidad de discutir sus dogmas, deseo de difundirlos, tendencia a considerar como enemigos a todos los que rechazan el admitirlos.
    Generalmente, la intolerancia y el fanatismo constituyen el acompañamiento de un sentimiento religioso.
    Es asimismo una trivialidad inútil repetir que las masas precisan una religión. Las creencias políticas, divinas y sociales no se establecen en las masas sino a condición de adoptar siempre la forma religiosa que las pone al abrigo de discusiones. Si fuese posible hacer adoptar a las masas el ateísmo, tendría todo el intolerante ardor de un sentimiento religioso y, en cuanto a sus formas exteriores, se convertiría rápidamente en un culto.
    Factores lejanos de las creencias y opiniones de las masas:
    Examinemos ahora cómo nacen y se establecen sus opiniones y sus creencias.
    Los factores que determinan dichas opiniones y creencias son de dos órdenes: factores lejanos y factores inmediatos.
    Los factores lejanos hacen que las masas sean capaces de adoptar determinadas convicciones y las imposibilitan para dejarse convencer por otras. Preparan el terreno en el que se ve cómo germinan de pronto ideas nuevas, cuya fuerza y cuyos resultados asombran, pero que no tienen de espontáneo sino la apariencia.
    Los factores inmediatos son aquellos que superpuestos a dicha prolongada evolución, sin la cual no podrían actuar, provocan la persuasión activa en las masas, es decir: hacen adoptar forma a la idea y la desencadenan, con todas sus consecuencias. Bajo el impulso de estos factores inmediatos surgen las resoluciones que sublevan bruscamente a las colectividades.
    Entre los factores lejanos, los hay de índole general, que se encuentran en el fondo de todas las creencias y opiniones de las masas. Se trata de la raza, las tradiciones, el tiempo, las instituciones, la educación. Vamos a estudiar los respectivos papeles que desempeñan.
    l. La raza
    2. Las tradiciones
    3. El tiempo
    Mantiene bajo su dependencia a las grandes fuerzas, tales como la raza, que no pueden formarse sin él. Hace evolucionar y morir a todas las creencias. Gracias a él adquieren su poderío y también gracias a él lo pierden.
    El tiempo prepara las opiniones y las creencias de las masas.
    4. Las instituciones políticas y sociales
    La idea de que las instituciones pueden poner remedio a los defectos de las sociedades, de que el progreso de los pueblos resulta del perfeccionamiento de las constituciones y de los gobiernos y de que los cambios sociales se operan a golpes de decretos, se halla aún muy extendida.
    Un pueblo no puede, por tanto, cambiar realmente sus instituciones. Será capaz, desde luego, al precio de revoluciones violentas, de modificar el nombre de dichas instituciones, pero el fondo no se modifica.
    5. La instrucción y la educación
    Entre las ideas dominantes de nuestra época se encuentra en primer plano la siguiente: la instrucción tiene, como resultado cierto, mejorar a los hombres e incluso hacerles iguales. Debido al simple hecho de la repetición, tal idea ha llegado a convertirse en uno de los más inquebrantables dogmas de la democracia. En la actualidad sería tan difícil abordarlo como lo fue antaño criticar los de la Iglesia.
    Desde luego, nadie ha sostenido jamás que la instrucción bien dirigida no pueda proporcionar resultados prácticos muy útiles, y aunque no sea para aumentar la moralidad, sirva al menos para desarrollar las capacidades profesionales.
    El primer riesgo de esta educación (calificada muy justificadamente como latina) depende de que se basa en un error psicológico fundamental: el de creer que la recitación de manuales desarrolla la inteligencia. Desde un principio se intenta que aprendan al máximo en este sentido y, desde la escuela primaria hasta el doctorado, el joven no hace sino intentar asimilar el contenido de los libros, sin ejercitar jamás su juicio ni su iniciativa. La instrucción consiste para él en recitar y obedecer. Aprenderse lecciones, saberse de memoria una gramática o un compendio, repetir bien, imitar bien -afirmaba un antiguo ministro de Instrucción Pública, Jules Simon, he aquí una educación en la que todo esfuerzo es un acto de fe ante la infalibilidad del maestro y que no tiene por resultado sino rebajarnos y volvernos impotentes.
    El Estado, que fabrica a golpe de manual a todos estos diplomados, sólo puede utilizar un reducido número de ellos dejando, forzosamente, a los demás sin empleo. Tiene que resignarse, por tanto, a alimentar a los primeros y a tener por enemigos a los segundos.
    Factores inmediatos de las opiniones de las masas:
    Las masas son, en cierto modo, como la esfinge de la antigua fábula: hay que saber resolver los problemas que su psicología nos plantea, o resignarse a ser devorado por ellas.
    l. Las imágenes, las palabras y las fórmulas
    Al estudiar la imaginación de las masas hemos visto que son impresionadas, sobre todo, por imágenes. Si no se dispone siempre de tales imágenes, es posible evocarlas mediante el juicioso empleo de palabras y fórmulas. Manejadas con arte, poseen auténticamente el misterioso poder que les atribuían antaño los adeptos de la magia. Provocan en el alma de las multitudes las más formidables tempestades y también saben calmarlas.
    El poder de las palabras está vinculado a las imágenes que evocan. La razón y los argumentos son impotentes frente a determinadas palabras y ciertas fórmulas.
    El arte de los gobernantes, como el de los abogados, consiste principalmente en saber manejar las palabras.
    2. Las ilusiones
    Desde la aurora de las civilizaciones, los pueblos han experimentado siempre la influencia de las ilusiones, y es a sus creadores a quienes se han elevado más templos, estatuas y altares.
    Al serles indispensables las ilusiones, se dirigen instintivamente, como el insecto hacia la luz, hacia los líderes que se las ofrecen. El gran favor de la evolución de los pueblos no ha sido jamás la verdad, sino el error.
    Las masas no tienen jamás sed de verdades. Ante las evidencias que les desagradan, se apartan, prefiriendo divinizar al error, si el error las seduce.
    3. La experiencia
    La experiencia constituye casi el único procedimiento eficaz para establecer sólidamente una verdad en el alma de las masas y destruir las ilusiones que se han convertido en demasiado peligrosas. Debe realizarse a escala muy amplia y repetirse con mucha frecuencia. Las experiencias realizadas por una generación suelen ser inútiles para la siguiente y, por ello, no sirven los acontecimientos históricos invocados como elementos demostrativos. Su única utilidad consiste en demostrar hasta qué punto deben repetirse las experiencias de edad en edad para que ejerzan cierta influencia y para lograr eliminar un error sólidamente implantado.
    La experiencia más gigantesca ha sido la de la Revolución Francesa. Para descubrir que no puede rehacerse toda una sociedad a base de las indicaciones de la razón pura, fue necesario que muriesen varios millones de hombres y convulsionar a toda Europa durante veinte años.
    4. La razón
    Ya hemos explicado que las masas no son influenciables mediante razonamientos y que no comprenden sino groseras asociaciones de ideas. A sus sentimientos, pero jamás a su razón, apelan los oradores que saben impresionarlas. Las leyes de la lógica racional apenas ejercen acción sobre ellas17. Para vencer a las masas hay que tener primeramente en cuenta los sentimientos que las animan, simular que se participa de ellos e intentar luego modificarlos provocando, mediante asociaciones rudimentarias, ciertas imágenes sugestivas; saber rectificar si es necesario y, sobre todo, adivinar en cada instante los sentimientos que se hacen brotar.
    Los conductores de masas y sus medios de persuasión:
    1. Los conductores de masas
    Desde el momento en que se reúnen cierto número de seres vivos, ya se trate de una manada de animales o de una multitud de hombres, se sitúan instintivamente bajo la autoridad de un jefe, es decir: de un conductor o líder.
    En las masas humanas, el conductor o líder desempeña un papel considerable. Su voluntad es el núcleo en torno al cual se forman y se identifican las opiniones. La masa es un rebaño que no sabría carecer de amo.
    Generalmente, los conductores de masas no son hombres de pensamiento, sino de acción. La multitud escucha siempre al hombre dotado de una fuerte voluntad, ya que los individuos reunidos en masa pierden toda voluntad, se tornan instintivamente hacia aquel que la posee.
    En toda esfera social, desde la más alta hasta la más baja, en cuanto el hombre no está aislado, cae muy pronto bajo el dominio de un líder.
    Dentro de la clase de los líderes puede establecerse una división bastante estricta. En unos se trata de sujetos enérgicos, de fuerte voluntad, pero momentánea; otros, mucho más escasos, poseen una voluntad que es a la vez fuerte y persistente. Los primeros se muestran violentos, bravos, osados.
    La segunda categoría de líderes, la de sujetos de voluntad persistente, ejerce una influencia mucho más considerable, a pesar de ser menos brillantes.
    2. Medios de acción de los líderes: la afirmación, la repetición, el contagio
    Cuando se trata de arrastrar a una masa por un instante y hacerla que cometa un acto cualquiera -saquear un palacio, hacerse matar para defender una barricada-, hay que actuar mediante sugestiones rápidas.
    La afirmación pura y simple, desprovista de todo razonamiento y de toda prueba, constituye un medio seguro para hacer penetrar una idea en el espíritu de las masas. Cuanto más concisa sea la afirmación, cuanto más desprovista de pruebas y demostración, tanta más autoridad posee.
    3. El prestigio
    Si las opiniones propagadas mediante la afirmación, la repetición o el contagio poseen un gran poder, concluyen por adquirir aquel poder misterioso que designamos como prestigio.
    El prestigio puede implicar determinados sentimientos, tales como la admiración y el temor, que incluso en ocasiones constituyen su base, pero puede existir perfectamente sin ellos.
    El prestigio es en realidad una especie de fascinación que un individuo, una obra o una doctrina ejercen sobre nuestro espíritu. Esta fascinación paraliza todas nuestras facultades críticas y colma nuestra alma de asombro y respeto.
    El prestigio desaparece siempre con el fracaso. El héroe que era aclamado la víspera por la multitud es escarnecido por ella al día siguiente, si la suerte no le es propicia. La reacción será incluso tanto más intensa cuanto mayor haya sido el prestigio.
    Limites de la variabilidad de las creencias y las opiniones de las masas:
    1. Las creencias fijas
    Las creencias y las opiniones de las masas forman así dos clases muy distintas. Por una parte, las grandes creencias permanentes, que se perpetúan durante siglos y en las que se fundamenta toda una civilización. Por otra parte existen las opiniones momentáneas y cambiantes, casi siempre derivadas de las concepciones generales que toda edad ve aparecer y morir.
    Las grandes creencias generales son muy restringidas en número. Su formación y su desaparición representan los puntos culminantes de la historia de toda raza. Constituyen el auténtico armazón de las civilizaciones.
    Se explica, pues, que los pueblos hayan defendido siempre, con intolerancia, sus convicciones. Tal intolerancia, muy criticable desde el punto de vista filosófico, representa una virtud en la vida de las naciones.
    2. Las opiniones móviles de las masas
    Por encima de las creencias fijas, cuya potencia acabamos de exponer, se encuentra una capa de opiniones, ideas, pensamientos, que constantemente nacen y mueren. La duración de algunas es muy efímera y las más importantes no sobrepasan la vida de una generación.


    Tipo: Psicología.
    En resumen: Es un libro sobre psicología política y social. No es relacionable con el trading.
    Lo que más me ha gustado: Referente al trading, nada. Pero está lleno de perlas políticas.
    Lo que menos me ha gustado: No es un libro sobre los mercados.

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    Trading in the zone (Mark Douglas)



    Confieso que este ha sido, con mucho, el libro que más me ha gustado sobre los mercados financieros.
    Si tengo tiempo, intento leerlo una vez cada mes y medio o dos meses.
    Con cada lectura descubro cosas nuevas y voy resumiendo y perfeccionando este resumen hasta que quede en breves LEYES FUNDAMENTALES.
    ¡Alabemos a Mark Douglas!


    EL CAMBIO (MOVIMIENTO) AL AN?LISIS MENTAL
    Hay una gran diferencia entre la predicción de que algo va a suceder en el mercado (y el pensamiento sobre todo el dinero que podría haber ganado) y la realidad de ejecutar la entrada y la salida de los trades.
    Inteligencia y un buen análisis de mercado contribuirán sin duda al éxito, pero no son los factores definitivos que separan a los ganadores consistentes de todos los demás. Los mejores traders piensan diferente del resto. Los ganadores han alcanzado un conjunto único de actitudes que les permite seguir siendo disciplinados, enfocados, y, sobre todo, confiados a pesar de las condiciones adversas. Como resultado de ello, ya no son susceptibles a los temores comunes del trading y los errores que afectan a todos los demás.
    ¿Así que cuando usted pone una operación, literalmente se considera usted un tomador de riesgos? Inequívocamente, sí. Pero eso no significa que usted está realmente aceptando ese riesgo. En otras palabras, todas las rutas son de riesgo porque los resultados son probables y no están garantizados. Los mejores traders no sólo asumen el riesgo, sino que también han aprendido a aceptar y apropiarse de ese riesgo.
    Los mejores traders pueden poner una operación sin el menor asomo de vacilación o conflicto, e igual de libremente y sin la menor vacilación o conflicto, admiten que no está funcionando. Ellos pueden salir del trade incluso con una pérdida y no manifestarán la más mínima señal de malestar emocional. En otras palabras, los riesgos inherentes al trading no motivan a los mejores operadores a perder su disciplina, el enfoque, o su sentido de confianza. Si no están en condiciones de operar sin el menor malestar emocional posible (específicamente, el miedo), entonces no han aprendido a aceptar los riesgos inherentes al trading. Este es un gran problema, porque al grado que no han aceptado el riesgo, es el mismo grado en querrán evitarlo. Intentar evitar algo que es inevitable, tendrá efectos desastrosos sobre su capacidad para operar con éxito.
    Aprender a aceptar el riesgo es una habilidad del trader: La más importante habilidad que se pueda aprender. Cuando se aprende la habilidad comercial de aceptación del riesgo, el mercado no será capaz de generar información que se pueda definir o interpretar como dolorosa. Si la información que genera el mercado no tiene el potencial de causar dolor emocional, no hay nada que evitar. Es sólo información, diciéndole que lo que ve son posibilidades.
    El mercado es neutral, en el sentido de que se mueve y genera información sobre sí mismo. Se mueve y proporciona información a cada uno de nosotros con la oportunidad de hacer algo, pero ¡eso es todo! Los mercados no tienen ningún poder sobre la única manera en que cada uno de nosotros percibe e interpreta esta información, o control sobre las decisiones y acciones que tomemos como consecuencia de ello.
    Los mejores traders han desarrollado actitudes que les otorgan el mayor grado de flexibilidad mental al flujo de entrada y salida del trade, sobre la base de lo que el mercado está diciendo acerca de las posibilidades y de su perspectiva. Al mismo tiempo, han desarrollado las mejores actitudes que les impiden actuar en forma temeraria.
    Estar equivocado, perder dinero, dejar pasar oportunidades y dejar dinero sobre la mesa. Estos son los que yo llamo los cuatro principales miedos del trader. Pero cuando se viene a negociar con sus miedos, estos actuarán en contra suya. Si usted tiene miedo de equivocarse, el miedo tomará una decisión sobre su percepción de la información que le está dando el mercado haciéndole cometer un error. Cuando se tiene miedo, no existen otras posibilidades. El miedo es inmovilizador. Esto significa que los pensamientos sobre otras posibilidades, así como otra información disponible del mercado, queden bloqueados.
    Cada persona que comercie en el mercado es una variable en si misma, y se puede decir que cualquier trader puede hacer prácticamente que cualquier cosa ocurra en el mercado. Esto significa que no importa cuánto ha aprendido usted sobre el comportamiento del mercado, no importa cuán brillante analista es, nunca sabrá lo suficiente como para prever todas las maneras posibles en que el mercado puede hacer que se equivoque o hacer que pierda dinero. Así que si tienen miedo de equivocarse o perder dinero, significa que usted nunca aprenderá lo suficiente como para compensar los efectos negativos que estos temores tendrán sobre su capacidad para ser objetivo y actuar sin vacilaciones.
    La difícil y fría realidad del trading consiste en que cada operación tiene un resultado incierto.
    Para desenvolverse en un entorno en el que fácilmente se puede perder más de lo que se pretendía arriesgar, se requiere tener absoluta confianza en si mismo. Sin embargo, usted no será capaz de lograr esta confianza hasta que haya entrenado su mente para anular su inclinación natural a pensar en formas que son contraproducentes para ser un trader consistentemente exitoso.
    Cuando haya alcanzado un estado mental en el que verdaderamente acepte el riesgo, usted no interpretará la información sobre el mercado en forma dolorosa. Cuando haya logrado esto, usted también eliminará la tendencia a racionalizar, dudar, apurarse a apretar el gatillo, esperar que el mercado le de dinero o que lo salve de su inhabilidad para cortar las pérdidas.
    LOS ENCANTOS (y los peligros) DEL TRADING
    EL ATRACTIVO
    La verdadera atracción subyacente al trading es mucho más fundamental, más universal. La verdadera atracción que presenta el trading es que esta actividad ofrece al individuo una libertad ilimitada de expresión creativa.
    Las posibilidades ilimitadas junto con la libertad ilimitada para tomar ventaja de esas posibilidades someten al individuo a desafíos psicológicos únicos y especializados.
    LA SEGURIDAD
    Para operar eficientemente en el ambiente del trading, necesitamos de reglas y límites que guíen nuestro comportamiento.
    En el trading los precios están en constante movimiento, nada empieza hasta que usted lo decida, dura el tiempo que usted quiera, y termina cuando usted lo desee. Sin importar lo que ha podido planear o querido hacer, hay un número de factores psicológicos que entran en juego, y que causan que se distraiga, cambie de idea, se asuste o tenga excesiva confianza.
    Una de las tantas contradicciones del trading es que ofrece un regalo y una maldición al mismo tiempo. El regalo es que, tal vez por primera vez en nuestras vidas, estamos en total control de lo que hacemos. La maldición es que no hay reglas o limites externos que guíen o estructuren ese comportamiento. Debemos actuar con auto-control y auto-regulados si queremos crear una medida de éxito constante. La estructura que necesitamos para guiar nuestro comportamiento tiene que originarse en nuestra mente, ya que es un acto consciente de libre albedrío. Aquí es donde aparecen varios problemas:
    PROBLEMA: La voluntad de no querer crear reglas. Por un lado están de acuerdo en que las normas tienen sentido, pero por el otro no tienen realmente ninguna intención de crearlas.
    PROBLEMA: El hecho de no asumir la responsabilidad. Recuerde, que no pasa nada hasta que decidimos empezar, que dura hasta cuando queramos, no hasta el final sino hasta cuando decidimos parar. La dura realidad del trading es que, si desea ser consistente, usted tiene que comenzar a partir de la premisa de que no importa cuál sea el resultado, usted será el responsable.
    PROBLEMA: La adicción a las Recompensas Aleatorias (al azar).
    PROBLEMA: El control externo versus el control interno. Los mercados pueden parecer un contexto social, porque hay tantas personas involucradas, pero no lo son. Si en la actual sociedad moderna, hemos aprendido a depender unos de otros para suplir las necesidades básicas, entonces el entorno del mercado (a pesar de que existe en el seno de la sociedad moderna) se puede caracterizar como un ecosistema psicológico natural, en donde realmente todo hombre o mujer se ocupa de sí mismo. En algún punto todos hemos desarrollado técnicas para que el ambiente externo actúe conforme a nuestro ambiente mental (Interior). El problema es que ninguna de estas técnicas funciona frente al mercado, ya que no responde a control ni manipulación (A menos que Ud. sea un trader que opera con cantidades muy grandes). En lugar de controlar nuestro entorno, debemos aprender a controlarnos a nosotros mismos, para que siempre nos comportemos de manera tal que sea positiva para nuestros propios intereses.
    ASUMIR LA RESPONSABILIDAD
    Tiene que comprender, con cada fibra de su ser, en qué se convertirá si no se responsabiliza de su éxito como trader.
    CREAR SU ENTORNO MENTAL
    Tiene que reforzar en un futuro la proyección de usted mismo. Es decir, el trader constantemente exitoso en que desea convertirse aún no existe. Las herramientas que utilizará para crear esta nueva versión de usted mismo son su voluntad y deseo de aprender, impulsado por su pasión para tener éxito. El medio artístico para hacer su trabajo será su entorno mental.
    Su objetivo primordial tiene que ser aprender a pensar como un trader exitoso y consistente. Recuerde, los mejores traders piensan de forma única. Han adquirido una estructura mental que les permite hacer trading sin temor y, al mismo tiempo, los capacita para no tener miedo a cometer errores. En el éxito de los traders prácticamente se han eliminado los efectos del miedo y la imprudencia al realizar su trading.
    Curiosamente, la mayoría de los traders están más cerca de la forma en que debemos pensar cuando operan por vez primera, que en cualquier otro momento de sus carreras. Muchas personas comienzan con un concepto muy poco realista de los peligros que entraña el trading.
    Esta falta de miedo se traduce en un despreocupado estado mental, similar al estado mental que muchos grandes atletas describen como "La zona".
    Se trata de un estado mental en el que usted se encuentra a si mismo en un estado intrínsecamente creativo y por lo general si usted comienza a pensar en sus acciones en un nivel racional o consciente, entonces es expulsado de mismo. A pesar de que usted no puede obligarse a si mismo a entrar en “La Zona?, puede configurar el tipo de condiciones mentales que sean más propicias para experimentarla, mediante el desarrollo de una positiva actitud ganadora. Defino una actitud positiva ganadora como la espera de un resultado positivo a sus esfuerzos, con una aceptación de que estos resultados obtenidos serán un perfecto reflejo de su nivel de desarrollo y lo que necesita aprender para hacerlo mejor.
    Cuando usted tenga confianza y esté libre de temores y preocupaciones, no es difícil que tenga una serie de trades ganadores porque es fácil de obtener un flujo, una especie de ritmo natural, donde lo que necesita hacer parece elemental o evidente.
    Hay que tener la creencia de que no hay forma posible de evitar una pérdida, porque perder es una consecuencia natural del trading - nada diferente de, digamos, el propietario de un restaurante que incurre en los gastos por tener que comprar alimentos.
    Asumir la responsabilidad significa reconocer y aceptar, en lo más profundo de su identidad, que es usted -no el mercado- completamente responsable de su éxito o fracaso como trader.
    Asumir la responsabilidad significa creer que todos sus resultados son auto-generados, sobre la base de su interpretación de la información que tiene en ese momento del mercado, de las decisiones que usted tome y de las acciones que tome como resultado de esas decisiones.
    Entre más quiera ganar y evitar perder, menos tolerancia tendrá para cualquier información que pueda indicar que no está recibiendo lo que él quiere. Entre más información tenga el potencial de bloquear, menos será capaz de percibir una oportunidad de actuar en su propio interés.
    GANADORES, PERDEDORES -PROSPEROS Y ARRUINADOS-
    Se conoce comúnmente como el "ciclo del auge y la crisis". Una de las principales características de la euforia es que crea un sentido de suprema confianza en el que la posibilidad de que algo salga mal es prácticamente inconcebible. Por el contrario, los errores que se derivan del auto-sabotaje tienen su raíz en una serie de conflictos que los traders tienen sobre si merecen o no el dinero o si merecen o no ganar. Cuando están ganando son más susceptibles a cometer la mayoría de errores, a lo largo de su trading, abriendo posiciones demasiado grandes, violando sus propias reglas, o teniendo un comportamiento excesivamente imprudente.
    Cada uno parece tener un umbral diferente para cuando el exceso de confianza o la euforia comienzan a tomarse su proceso mental. Y cuando el momento de euforia llega, el trader está en serios problemas. En un estado de exceso de confianza o euforia, no puede percibir ningún riesgo porque la euforia le hace creer que absolutamente nada puede salir mal. Si nada puede salir mal, no hay necesidad de normas o límites que rijan su comportamiento. Así que abrir una posición más grande que de costumbre no solo es una atractiva posibilidad, sino que además está convencido de hacerlo.
    Siempre es buena idea aprender, pero en este caso si no asume la responsabilidad de su actitud y perspectiva, entonces no será capaz de dar buen uso a lo aprendido.
    PENSANDO EN EL TRADING
    Su estructura mental es un subproducto de sus creencias y actitudes.
    Los traders acertados están en consonancia con el éxito como una expresión natural de quienes son. No tienen que tratar de ser consistentes, son consistentes.
    Para usted ser consistente, tiene que aprender a pensar en el trading de tal manera que reconozca consciente o inconscientemente los procesos mentales susceptibles de causarle confusión, o bloqueo, y seleccionar o elegir la información sobre la base de lo que le hará feliz, así obtiene lo que quiere, y evita el dolor. La amenaza de dolor genera el miedo, y el miedo es la fuente probable del 95 por ciento de los errores que usted comete.
    ¿Cómo puedo pensar en el trading de manera que no tenga miedo y, por lo tanto, no sea susceptible a los procesos mentales que hacen que me bloquee, me perjudique, o sea muy exigente para elegir la información? La respuesta es: Aprenda a aceptar el riesgo.

    ENTENDIENDO REALMENTE EL RIESGO
    No hay nada acerca del trading más importante para su éxito y también más incomprendido que el concepto de aceptar el riesgo.
    Aceptar el riesgo significa aceptar las consecuencias de sus trades sin malestar emocional o miedo. Esto quiere decir que usted debe aprender a pensar en el trading y su relación con los mercados de tal modo que la posibilidad de equivocarse, perder, omitir, o dejar dinero sobre la mesa no haga que sus mecanismos de defensa mentales se disparen y lo aparten de las oportunidades. A usted no le hace ningún bien asumir el riesgo de poner un trade si tiene miedo de las consecuencias, porque sus miedos actuarán sobre su percepción de la información y su comportamiento haciendo que genere la experiencia misma que más teme y que está tratando de evitar.
    Si usted puede aprender a crear un estado mental que no se vea afectado por el comportamiento del mercado, la lucha dejará de existir. Cuando en su interior la lucha termina, todo se vuelve fácil. En ese momento, usted puede tomar completa ventaja de todas sus habilidades, analíticas o de otra índole, para finalmente darse cuenta de su potencial como trader. ¡Este es el reto!
    Cuando usted acepta el riesgo de la forma en que los profesionales lo hacen, no percibe nada en el mercado como una amenaza. Si no es una amenaza, entonces no hay nada que temer. Si no tiene miedo, no necesita coraje. Si no está estresado, ¿para qué necesita nervios de acero? Y si no tienen miedo de ser imprudente porque usted tiene los mecanismos de supervisión apropiados en su lugar, entonces usted no tiene ninguna necesidad del autocontrol.
    LA DIN?MICA DE LA PERCEPCIÓN
    El mercado no genera información feliz o dolorosa. Desde la perspectiva de los mercados, todo es simplemente información.
    Los profesionales no perciben nada de los mercados como doloroso, por lo tanto, no existe amenaza para ellos. Si no hay amenaza, no hay nada contra lo que tengan que defenderse. Como resultado de ello, no hay ninguna razón para que consciente o inconscientemente tengan que activar sus mecanismos de defensa. Es por eso que los profesionales pueden ver y hacer cosas que desconciertan a los demás. Están en la corriente, porque perciben un interminable flujo de oportunidades, y cuando no están en el flujo, los mejores pueden reconocer ese hecho y entonces lo compensan, ya sea por reducción del número de operaciones, o no operando en absoluto.
    Sin embargo, ¿su temor es menos racional que, digamos, la duda que usted experimentaría sobre si entra en el próximo trade, cuando la última vez que lo hizo… ¡Perdió!? Usando la misma lógica, a un trader principiante se le diría que su miedo es irracional porque esta oportunidad "El momento ahora" no tiene absolutamente nada que ver con su última transacción. Cada trade es simplemente un suceso con unos resultados probables, y estadísticamente independiente de cualquier otro trade.
    El mercado genera información acerca del potencial de sus movimientos, pero desde una perspectiva neutral. Al mismo tiempo, le proporciona (al observador), un interminable flujo de oportunidades de hacer algo en su propio beneficio. Si lo que percibimos en un momento dado es la causa de que usted sienta miedo, hágase esta pregunta: ¿Es la información de por sí amenazante, o simplemente experimenta el efecto de su propio estado de ánimo que se refleja de vuelta (como en el ejemplo anterior)?
    Sé que esto es un concepto difícil de aceptar, por lo que daré otro ejemplo para ilustrar el punto. Vamos a crear un escenario, donde sus últimos dos o tres trades fueron perdedores. Usted está viendo el mercado, y las variables que utiliza para indicar que existe una oportunidad, ahora se dan. En lugar de ejecutar de inmediato la transacción, usted vacila. El trade se observa muy arriesgado, de hecho tan arriesgado, que usted comienza a preguntarse si esto es "realmente" una señal. Como resultado de ello, empieza a reunir información para apoyar la razón por la que este trade probablemente no funcionará. Pero esta no es la información que usted normalmente examina o le presta atención, y por cierto esa información no es parte de su metodología para negociar. En el ínterin, el mercado se está moviendo. Lamentablemente, se está alejando de su punto de entrada original, el punto en el que usted hubiese entrado en el trade si no hubiese dudado. Ahora entra en conflicto, ya que usted todavía desea ingresar, porque dejar pasar un trade exitoso es doloroso. Al mismo tiempo, a medida que el mercado se aleja de su punto de entrada, el valor en dólares de los riesgos para participar aumenta. El tirón de dolor dentro de su mente se intensifica. Usted no quiere perder la operación, pero tampoco desea que le den con el látigo. Así que al fin y al cabo, no hace nada, debido a que está paralizado por el conflicto y justifica su estado de inmovilidad diciéndose que era demasiado arriesgado ponerse a perseguir el mercado, mientras que agoniza con cada tic que el mercado se mueve en la dirección de lo que habría sido un trade ganador.
    Piense en esto por un momento: Si cambio el escenario para que sus últimos dos o tres trades fueron ganadores, ¿hubiera percibido la señal de forma diferente?
    En cada situación, el mercado ha generado la misma señal. Sin embargo, su estado de ánimo negativo basado en el miedo, causó que en el primer escenario, se centrase en la posibilidad de fracaso, lo que a su vez hizo que dudara. En el segundo escenario, prácticamente no percibió ningún riesgo en absoluto.
    Desarrollar y mantener un estado mental que perciba el flujo de oportunidades del mercado, sin la amenaza del dolor o los problemas causados por el exceso de confianza, requerirán que usted tome el control consciente del proceso de asociación.
    LA PERSPECTIVA DEL MERCADO
    La mayor parte de los traders típicos tienen una percepción del riesgo en cualquier operación, expresada en función del resultado de sus más recientes dos o tres operaciones (dependiendo de la persona). Los Mejores, por otra parte, no son afectados (ya sea negativa o muy positivamente) por los resultados de su último o incluso sus últimos trades. Por lo tanto, su percepción del riesgo de cualquier situación en el trading no es afectada por esta variable psicológica personal.
    EL PRINCIPIO "DE INCERTIDUMBRE"
    Si hay algo que se pueda denominar como un secreto inherente a la naturaleza del trading, es este: para ser verdaderamente hábil un trader tiene que:
    1) Negociar sin temor, o exceso de confianza.
    2) Percibir lo que el mercado está ofreciendo desde su perspectiva.
    3) Permanecer totalmente enfocado en el "fluir actual de la oportunidad del momento".
    4) Espontáneamente entrar en la "zona", lo que significa tener una fuerte y prácticamente inquebrantable fe en un resultado incierto pero con ventaja en su favor.
    Los mejores traders han evolucionado hasta el punto de que creen, sin una pizca de duda o de conflicto interno, que "cualquier cosa puede suceder". No es que simplemente sospechan que algo puede pasar. Su creencia en la incertidumbre es tan poderosa que realmente evita que sus mentes asocien la situación y circunstancia del "momento ahora" con el resultado de sus trades recientes. Evitando esta asociación, pueden mantener su mente libre de expectativas irreales y rígidas sobre como se expresará el mercado. Han aprendido a "estar preparados" para tomar ventaja de cualquier oportunidad que el mercado les pueda ofrecer en cualquier momento.
    Una perspectiva desde la cual hacer que usted esté preparado, tiene en cuenta tanto lo conocido como el desconocido: Por ejemplo, usted ha construido un marco mental que le permite reconocer una serie de variables en el comportamiento del mercado, que indica cuando una oportunidad de comprar o vender está presente. Esto es su ventaja y algo que usted sabe.
    Sin embargo, lo que no sabe, es exactamente la forma en que el patrón de identificar sus variables se desarrollará. Usted sabe que la preparación coloca las probabilidades de éxito a su favor, pero, al mismo tiempo acepta la realidad que no sabe cuál será el resultado de un trade en particular. Entrenándose conscientemente se abre a descubrir lo que sucederá luego, en lugar de resignarse a un proceso mental automático que hace que piense que ya lo sabe.
    Su éxito como trader no podrá ser alcanzado hasta que desarrolle una creencia firme en la incertidumbre.
    La creencia sobre el trading, más efectiva y funcional que alguien pueda adquirir es: “cualquier cosa puede suceder?. Aparte del hecho de que esto es verdad, actuará como una base sólida para la construcción de todas las otras creencias y actitudes que se necesitan para ser un buen trader. Sin esa creencia, su mente automáticamente tenderá a bloquear, evitar o racionalizar cualquier información que pueda indicarle que el mercado podría hacer algo que no ha aceptado como posible. Si cree que cualquier cosa es posible, entonces no hay nada para que su mente evite. Aún más importante, estableciendo esta creencia de que cualquier cosa puede suceder, estará entrenando su mente para pensar en probabilidades.
    LA ESENCIA DEL TRADER. PENSAR EN TERMINOS DE PROBABILIDADES
    LA PARADOJA: DESENLACES ALAETORIOS, RESULTADOS CONSISTENTES
    Los eventos que tienen desenlaces probables pueden producir resultados consistentes, si uno puede poner las posibilidades a su favor y si la muestra es lo suficientemente grande. Los mejores traders tratan al trading como un juego de números.
    Esto es lo que hace tan difícil pensar en términos de probabilidades. Se requiere de dos estratos de pensamiento superpuestos y que parecen contradecirse el uno al otro. Llamaremos al primer estrato, el nivel micro. En este nivel, usted tiene que creer en la incertidumbre y la imprevisibilidad de cada mano individual. Usted sabe la verdad de esta incertidumbre, porque siempre hay un número de variables desconocidas que afectan a la consistencia en la cobertura que cada nueva mano trae. Por ejemplo, usted no puede saber de antemano cómo jugará cualquiera de los demás participantes sus manos, ya que pueden tomar o rechazar las cartas adicionales. Estas variables que actúan sobre la consistencia de este estrato, que no pueden ser controladas o conocidos de antemano hará que los resultados se orienten a cualquier lado, siendo inciertos y aleatorios (estadísticamente independientes) en relación a cualquier otra mano. El segundo estrato es el nivel macro. En este nivel, usted tiene que creer que los resultados a través de una serie de manos son relativamente seguros y predecibles. Su grado de certeza se basa en la constante fija o variable que sabe de antemano y, está concretamente, diseñada para darle una ventaja a un lado o al otro. La constante a la que me refiero es: Las reglas del juego.
    Como resultado, han aprendido a mantener las probabilidades a su favor y ejecutar su plan sin vacilaciones, lo que los hace menos susceptibles a cometer errores. Permanecen relajados porque están comprometidos y dispuestos a dejar que las probabilidades (su ventaja) se pongan en juego, mientras saben que si sus márgenes son lo suficientemente buenos y la muestra lo suficientemente grande, serán ganadores netos.
    TRADING EN EL MOMENTO
    Los traders que han aprendido a pensar en probabilidades se acercan al mercado desde la misma perspectiva. A nivel micro, ellos creen que cada trade es único.
    La característica más fundamental del comportamiento del mercado es que en cada "ahora en el momento" la situación del mercado, tiene su "ahora en el momento" en el patrón de comportamiento, y cada evento "ahora en el momento" es siempre un acontecimiento único, con su propio resultado, independiente de todos los otros.
    Sólo porque puso un stop no significaba que había realmente aceptado el riesgo en esa operación. Podemos asumir que él sabía que para ser trader disciplinado uno tiene que definir el riesgo y poner un stop. Y así lo hizo puso su stop. Sin embargo, una persona puede poner un stop y, al mismo tiempo no creer que este se vaya a activar o que el mercado se pudiera volver en contra.
    Cuando logre la plena aceptación de la incertidumbre de cada evento y la singularidad de cada momento, así su frustración por el trading desaparecería.
    Cuando aceptamos de antemano un evento que nosotros no sabemos como resultará, esa aceptación tiene el efecto de mantener nuestra expectativa neutral y abierta.
    GESTIÓN DE EXPECTATIVAS
    Tenemos que ser cuidadosos acerca de lo que proyectamos en el futuro, porque nada tiene más potencial de crear infelicidad y miseria emocional que una expectativa no cumplida. Como ya he indicado, nuestras mentes están diseñadas para que nos ayuden a evitar el dolor, tanto físico como emocional. Estos mecanismos de anulación de dolor existen tanto en niveles conscientes como inconscientes.
    Por ejemplo, la información que expresa el mercado acerca de sí mismo y su potencial para avanzar en una dirección particular. Si hay una diferencia entre lo que queremos o esperamos y lo que el mercado ofrece o pone a disposición, entonces nuestro conjunto de mecanismos para evitar el dolor, compensa esta diferencia. Al igual que con el dolor físico, estos mecanismos funcionan, tanto en niveles conscientes como inconscientes.
    Para protegernos de la información dolorosa en el nivel consciente, racionalizamos, justificamos, inventamos excusas, voluntariamente reunimos información que neutraliza la importancia de la información contradictoria, nos enojamos (para evitar los conflictos de información), o simplemente nos mentimos a nosotros mismos. En el nivel subconsciente, el proceso para evitar el dolor es mucho más sutil y misterioso. En este nivel, nuestras mentes pueden bloquear nuestra capacidad de ver otras alternativas, aunque en otras circunstancias seríamos capaces de percibirlas. Ahora, porque están en conflicto con lo que queremos o esperamos, nuestros mecanismos para evitar el dolor pueden hacerlos desaparecer (como si no existieran).
    Si lo que sabemos o creemos, de hecho, es cierto entonces cuando proyectamos nuestras creencias hacia el futuro como un momento de expectativa, naturalmente esperamos tener la razón. Cuando esperamos estar en lo cierto, toda la información que no confirma nuestra versión de la verdad se convierte automáticamente en una amenaza. Toda la información que tiene el potencial de ser una amenaza también tiene el potencial de ser bloqueada, distorsionada, o menospreciada por nuestros mecanismos de evasión del dolor.
    Como traders, no podemos permitirnos el lujo de dejar que nuestros mecanismos para evitar el dolor nos prive de lo que el mercado está tratando de comunicarnos acerca de lo que está disponible en el camino de la próxima oportunidad de entrar, salir, añadir, o restar a la posición, solo porque está haciendo algo que no queremos o esperamos.
    ¿De qué manera puede un trader aprender a ser rígido y flexible al mismo tiempo? La respuesta es: Tenemos que ser rígidos en nuestras normas y flexible en nuestras expectativas. Tenemos que ser rígidos en nuestras reglas para que podamos tener un sentido de auto-confianza que pueda siempre, protegernos en un medio ambiente que tiene pocos límites, si es que tiene alguno. Tenemos que ser flexibles en nuestras expectativas para que podamos percibir, con el mayor grado de claridad y objetividad, lo que el mercado nos está comunicando desde su perspectiva.
    COMO ELIMINAR EL RIESGO EMOCIONAL
    Para eliminar el riesgo emocional del trading, usted tiene que neutralizar sus expectativas acerca de lo que el mercado hará o no en cualquier momento o en cualquier situación dada. Usted puede hacer esto si está dispuesto a pensar desde la perspectiva de los mercados. Recuerde, el mercado siempre se comunica en función de probabilidades.
    Una mente probabilística orientada al trading debe tomar en consideración cinco verdades fundamentales:
    1) Cualquier cosa puede suceder.
    2) No es necesario saber qué va a suceder para lograr hacer dinero.
    3) Hay una distribución aleatoria entre trades ganadores y perdedores para cualquier conjunto de variables que definen un patrón.
    4) Un patrón no es nada más que la predicción de una mayor probabilidad de que suceda alguna cosa en cierto momento.
    5) Todo momento del mercado es único.
    La idea es crear un despreocupado entorno mental.
    Si tirara una moneda y acertara, usted no necesariamente esperaría tener razón sobre el siguiente lance simplemente porque tuvo razón sobre el último. Tampoco se espera a estar equivocado en el próximo lance si se equivocó en el último.
    Eso no significa que su mente (como una característica natural de la forma en que funciona) no trate de ver idénticas las dos situaciones. No hay semejanzas entre el "momento ahora" y algo que usted sabe del pasado, pero las similitudes pueden funcionar, poniendo las probabilidades de éxito en su favor.
    La pérdida no crea ningún daño emocional, porque yo no interpreté la experiencia como negativa. Para mi, las pérdidas son simplemente el costo de hacer negocios o la cantidad de dinero que necesito para estar preparado para ser un ganador del trading.
    TRABAJAR CON SUS CREENCIAS
    DEFINIR EL PROBLEMA
    Cualquier patrón particular definido como un modelo es simplemente una indicación de que hay una mayor probabilidad de que el mercado se moverá en una dirección u otra. Sin embargo, hay una gran paradoja mental aquí, porque un patrón implica consistencia, o, al menos, un resultado coherente. Pero la realidad es que cada patrón es un acontecimiento único.
    DEFINIR LOS TERMINOS
    ¿Qué nos impide percibir cada "momento ahora" como una oportunidad para hacer algo por nosotros mismos o actuar adecuadamente, incluso cuando lo hacemos? ¡Nuestros temores!
    Cada momento desde la perspectiva del mercado es único, pero si la información que se genera por el mercado es similar en calidad, propiedades o características a algo que ya está en nuestras mentes, los dos conjuntos de información (interno y externo) automáticamente se vinculan. Cuando esta conexión se hace, se dispara un estado mental (confianza, euforia, miedo, terror, desilusión, tristeza, traición, etc.) que corresponde a cualquier creencia, o hipótesis, de la memoria a la cual la información estaba vinculada desde afuera. Es nuestro estado mental el que hace que la verdad de lo que percibimos fuera de nosotros (en el mercado) parezca indiscutible y fuera de toda duda).
    Este mismo proceso nos lleva a creer que "sabemos" exactamente que debemos esperar en un momento dado del mercado, cuando la realidad es que siempre hay fuerzas desconocidas que operan en cada momento. El problema es, que al creer instantáneamente que "sabemos" lo que hay que esperar, al mismo tiempo dejamos de valorar todas las fuerzas desconocidas y menospreciamos varias posibilidades.
    COMO LAS VERDADES FUNDAMENTALES SE RELACIONAN CON LAS HABILIDADES
    1. Cualquier cosa puede suceder. ¿Por qué? Porque siempre hay fuerzas desconocidas que operan en cada mercado en cada momento.
    2. Usted no necesita saber qué va a pasar en el futuro próximo en el mercado para hacer dinero. ¿Por qué? Esta verdad hace del trading un juego de probabilidades o de números. Cuando usted realmente cree que el trading es simplemente un juego de probabilidades, los conceptos como el bien y el mal o ganar y perder ya no tienen el mismo significado. Como resultado de ello, sus expectativas estarán en armonía con las posibilidades. La información sobre el mercado sólo es una amenaza si usted está esperando que el mercado haga algo por usted.
    Por otra parte, si usted cree que todo lo que necesita saber es:
    a. Que las probabilidades están en su favor antes de poner un trade.
    b. Cuánto va a costarle averiguar si el trade va a funcionar.
    c. Usted no necesita saber lo que va a pasar para hacer dinero en el trading.
    d. Cualquier cosa puede suceder;
    Entonces, ¿cómo puede el mercado hacerle mal?
    3. Hay una distribución aleatoria entre victorias y pérdidas para un determinado conjunto de variables que definen un modelo. Si cada pérdida le pone mucho más cerca de ganar, usted esperará con impaciencia la próxima aparición de su patrón, listo para tomarlo sin la más mínima reserva o vacilación.
    4. Un sistema no es nada más que una indicación de una mayor probabilidad de que una cosa ocurra más que otra. Crear consistencia requiere aceptar completamente que el trading no se trata de tener una esperanza, o preguntarse, o reunir pruebas de una manera u otra a fin de determinar si el próximo trade va a funcionar. La única prueba que necesita tener es verificar si las variables que utiliza para definir un sistema están presentes en cualquier momento. Cuando se utilizan "otros parámetros" de información, fuera de los parámetros de su sistema para decidir si tomará el trade, está añadiendo variables aleatorias a su régimen.
    5. Cada momento en el mercado es único. Cuanto más fuerte sea su creencia en la unicidad de cada momento, más disminuido estará su potencial de asociación, y dicha disminución abre su mente para percibir lo que el mercado está ofreciendo desde su perspectiva.
    MOVIMIENDOSE HACIA "LA ZONA"
    Cuando hayamos aceptado completamente las realidades psicológicas del mercado, habremos aceptado completamente los riesgos del trading. Cuando aceptamos los riesgos del trading, eliminamos el potencial de definir la información de mercado de manera dolorosa. Cuando dejamos de definir e interpretar la información de mercado de manera dolorosa, no hay nada que nuestra mente deba evitar, nada de que protegernos. Cuando no hay nada de que protegernos, tendremos acceso a todo lo que sabemos sobre la naturaleza del movimiento del mercado. Nada será bloqueado, lo que significa que percibiremos todas las posibilidades que hemos aprendido objetivamente, y como nuestra mente estará abierta a un verdadero intercambio de energía, naturalmente comenzaremos a descubrir otras posibilidades que anteriormente no podíamos percibir. Para que nuestra mente esté abierta a un verdadero intercambio de energía, no podemos estar en un estado de saber o creer que ya sabemos que lo sucederá. Cuando estamos en paz con el hecho de no saber lo que ocurrirá próximamente, podremos interactuar con el mercado desde una perspectiva donde estaremos disponibles para permitir que el mercado nos diga, desde su perspectiva, lo que sucederá próximamente. En ese punto, estaremos en el estado mental ideal para entrar en "la zona" espontáneamente, donde estaremos conectados con el “momento actual del fluir de la información?.
    LA NATURALEZA DE LAS CREENCIAS
    Recuerde que Bob, de la CTA consideraba que entendía a fondo el concepto de probabilidades, pero no tenía la capacidad de funcionar desde la perspectiva de las probabilidades.
    COMO LAS CREENCIAS MOLDEAN NUESTRAS VIDAS
    1. Ellas manejan nuestra percepción e interpretación de la información del medio ambiente en una forma que es compatible con lo que creemos.
    2. Crean nuestras expectativas. Tenga en cuenta que una expectativa es una creencia proyectada hacia el futuro.
    3. Cualquier cosa que decidamos hacer o cualquier expresión del comportamiento será coherente con lo que creemos.
    4. Por último, nuestras creencias diseñan nuestros sentimientos con respecto a los resultados de nuestras acciones.
    LA PRINCIPAL CARACTERISTICA DE UNA CREENCIA
    Hay tres características básicas que usted necesita comprender con el fin de arraigar las cinco verdades fundamentales sobre el trading, a un nivel funcional en su estructura mental:
    1. Las creencias parecen adquirir vida propia y, por lo tanto, se resisten a cualquier fuerza que intente modificar su forma actual.
    El modo más fácil y eficaz de trabajar con nuestras creencias es poco a poco sacarles energía hasta inactivarlas o hacerlas no funcionales. Llamo a esto, proceso de desactivación. Después de la desactivación, la estructura original de la creencia permanece intacta, por lo que técnicamente no ha cambiado. La diferencia es que la creencia ya no tiene energía. Sin energía, no tiene el potencial de actuar como una fuerza en nuestra percepción de la información o sobre nuestro comportamiento.
    2. Toda creencia activa exige ser expresada.
    Pensar fuera de los límites de nuestras creencias es lo que comúnmente se denomina el pensamiento creativo. De pronto se encuentran una escena en la que varios niños de aproximadamente la misma edad que nuestro niño están jugando con perros y, además, es evidente, que algunos se divierten bastante. Esta es una experiencia creativa. El niño se enfrenta con la indiscutible información de que lo que él cree acerca de la naturaleza de los perros no es cierto.
    Una creencia buena que el niño puede adoptar, sería algo así como, "la mayor parte de los perros son amistosos, pero algunos pueden ser tacaños y repugnantes". Esta creencia le permitiría aprender a reconocer las características y patrones de comportamiento que le dirán con que perros se puede jugar y cuáles evitar. Sin embargo, la cuestión más amplia es, ¿cómo puede el chico desactivar la creencia de que "Todos los perros son peligrosos" para que pueda superar su miedo? Recuerde que todas las creencias, se resisten naturalmente, a cualquier fuerza que modifique su forma actual, pero, como he indicado anteriormente, el enfoque adecuado no es tratar de alterar las creencias, sino más bien drenarles su energía y canalizarla hacia otra creencia que se adapte mejor a nuestros propósitos. Para desactivar el concepto de lo que la palabra "todos" representa, el niño tendrá que crear una experiencia cargada positivamente con un perro, en algún momento, tendrá que pasar a través de su miedo y tocar uno.
    Es el dilema psicológico que prácticamente todos los traders tienen que resolver. Digamos que usted tiene una firme comprensión de la naturaleza de las probabilidades y, como resultado, "sabe" que el próximo trade es simplemente otro de una serie de operaciones que tienen un resultado probable. Sin embargo, usted todavía tiene miedo a poner el próximo trade, o usted todavía es susceptible de cometer varios de los errores del trading basados en el miedo, que se han discutido en los capítulos anteriores. Recuerde que la causa subyacente de temor es la posibilidad de definir e interpretar la información sobre el mercado como una amenaza. ¿Cuál es la fuente de nuestro potencial miedo para interpretar la información del mercado como una amenaza? ¡Nuestras expectativas! Cuando el mercado genera información que no se ajusta a lo que esperamos, los fluctuaciones de los altos y bajos de los tics, parecen tomar la calidad de una amenaza (se cargan negativamente). En consecuencia, experimentamos miedo, estrés y la ansiedad. Y… ¿Cuál es la fuente subyacente de nuestras expectativas? ¡Nuestras creencias! A la luz de lo que ahora entiende acerca de la naturaleza de las creencias, si sigue experimentando estados de ánimo negativos a la hora de operar, usted puede asumir que hay un conflicto entre lo que "sabe" acerca de los probables resultados y cualquier número de otras creencias en su estructura mental que están exigiendo expresarse. Tenga en cuenta que todas las creencias demandan expresión activa, incluso aunque no lo queramos.
    Para pensar en probabilidades, usted tiene que creer que todo momento en el mercado es único, o más concretamente, que cada patrón tiene un único resultado. Cuándo usted cree en un nivel funcional que cada patrón tiene un único resultado (lo que significa que esto es una convicción dominante sin ningún tipo de creencia de otra índole para argumentar algo diferente), experimentará un estado mental libre de temor, estrés, ansiedad para operar.
    Cuando realmente crea que no es necesario saber, entonces estará pensando en término de probabilidades (la perspectiva del mercado) y no tendrá ninguna razón para bloquear, descontar, distorsionar, negar, o atacar cualquier cosa que el mercado está ofreciendo acerca de su potencial para avanzar en cualquier dirección particular. Si usted no experimenta el estado mental de libertad implícita en esta afirmación, y es su deseo no experimentar este estado mental, entonces usted debe tener un papel activo en el entrenamiento de su mente para creer en la singularidad de cada momento, y debe desactivar cualquier otra creencia que abogue por algo diferente.
    3. Las creencias siguen actuando independientemente de si somos conscientes o no de su existencia en nuestro entorno mental.
    PENSANDO COMO UN TRADER
    El trading es difícil porque usted tiene que operar en un estado en que no tiene necesidad de saber, aunque su análisis pueda resultar a veces "perfectamente correcto". Para operar en un estado de no tener que saber, usted tiene que gestionar adecuadamente sus expectativas. Para esto, usted debe reajustar su estructura mental de modo que crea sin una sombra de duda en las cinco verdades fundamentales.
    El proceso, le llevará a través de las tres etapas de desarrollo de un trader. La primera etapa es la etapa mecánica. En esta etapa, usted:
    1) Construye la auto-confianza necesaria para operar en un ambiente ilimitado.
    2) Aprende a ejecutar un sistema de trading impecablemente.
    3) Entrena su mente a pensar en probabilidades (las cinco verdades fundamentales).
    4) Crear una fuerte e inquebrantable fe en su consistencia como traders.
    Una vez que haya completado esta primera etapa, puede avanzar a la etapa subjetiva del trading. En esta etapa, se utiliza todo lo que han aprendido acerca de la naturaleza del movimiento del mercado para hacer lo que sea que quiera hacer. Hay mucha libertad en esta etapa, por lo que tendrá que aprender a supervisar su susceptibilidad para cometer el tipo de errores que son el resultado de cualquier autovaloración sin resolver.
    La tercera etapa es la etapa intuitiva. Operar intuitivamente es la etapa más avanzada de su desarrollo. Es el equivalente a ganar un cinturón negro en las artes marciales. El problema es que no se puede tratar de ser intuitivo, porque la intuición es espontánea.
    La única manera que conozco de que se puede tratar de ser intuitivo es trabajar en la creación de un estado mental más propicio para recibir y actuar sobre sus impulsos intuitivos.
    LA ETAPA MECANICA
    La etapa mecánica del trading, está específicamente diseñada para construir el tipo de creencias y habilidades (la confianza, y pensar en las probabilidades) que prácticamente le obligan a crear resultados consistentes.
    Si este es el caso, entonces lo que tenemos es un clásico ejemplo de creencias en conflicto directo con el deseo. Él trató con todas sus fuerzas de enfocarse en lo que trataba de lograr y, poco a poco, desactivó la creencia contraria y reforzó la creencia que era compatible con su deseo. En algún momento, si lo desea, entonces usted tendrá que pasar por el proceso de transformarse a sí mismo en un ganador. Cuando se trata de la transformación personal, los ingredientes más importantes son su voluntad de cambio, la claridad de su intención, y la fuerza de su deseo. En última instancia, para que este proceso funcione, debe elegir la consistencia sobre cualquier otro motivo o justificación que usted tenga para operar.

    OBSERVESE USTED MISMO
    Observarse a si mismo objetivamente implica hacerlo sin juzgarse.
    Cometer errores es una función natural de la vida y seguirá siéndolo hasta que lleguemos a un punto en el que:
    1. Todas nuestras creencias estén en absoluta armonía con nuestros deseos.
    2. Todas nuestras creencias estén estructuradas de tal manera que sean totalmente compatibles con la labor que el medio ambiente realiza desde su perspectiva.
    Obviamente, si nuestras creencias no son compatibles con lo que funciona a partir de la perspectiva del entorno, el potencial para cometer un error es alto, si no inevitable. No vamos a ser capaces de percibir el conjunto de medidas necesarias para nuestro objetivo. Peor aún, no vamos a ser capaces de percibir que lo que queremos no puede estar disponible, o por lo menos no en la cantidad que deseamos o en el momento en que lo deseamos. Cuando nuestra intención es clara y sin la influencia de cualquier fuerza contraria, nuestra capacidad para permanecer enfocado es mayor, y lo más probable es que logremos nuestro objetivo.
    Lo que separa a los grandes atletas, artistas, intérpretes o ejecutantes de todo el mundo es su clara falta de miedo a cometer un error. No tienen miedo porque no tienen una razón para menospreciarse cuando cometen un error, lo que significa que no tienen una reserva de energía cargada negativamente a la espera de abalanzarse sobre su proceso de pensamiento consciente como un león esperando el momento adecuado para saltar sobre su presa. ¿De donde viene esta rara capacidad de pasar rápidamente por encima de sus errores sin criticarse a sí mismos? Es posible que, para estos grandes atletas, en el pasado sus experiencias respecto a los errores hayan sido positivas, lo cual los llevó a adquirir la creencia de que los errores simplemente señalan el camino hacia donde necesitan centrar sus esfuerzos para crecer y mejorar. Con una creencia así, no hay fuente de energía negativa, ni de pensamientos auto-denigrantes.
    Todo lo que tiene que hacer es decidir por qué quiere controlarse, lo que significa que primero debe tener un propósito claro en mente. Cuándo está claro su propósito, simplemente empiece a dirigir su atención a lo que usted piensa, dice o hace. Así cuando usted nota que no está centrado en su objetivo. Elige redirigir sus pensamientos, palabras o acciones de una manera que esté en consonancia con lo que está tratando de lograr. Reoriéntese tantas veces como sea necesario. Entre más voluntariamente participe en este proceso, sobre todo si puede hacerlo con cierto grado de convicción, más rápido va a crear un marco mental libre para funcionar de una manera que sea compatible con sus objetivos.
    EL ROL DE LA AUTODISCIPLINA
    Llamo al proceso que acabo de describir la auto-disciplina. Defino la auto-disciplina mental como una técnica para redirigir (de la mejor manera posible) nuestro foco de atención hacia el objeto de nuestra meta o deseo, cuando ese objetivo o deseo está en conflictos con algún otro componente (creencias) de nuestro entorno mental.
    El mayor conflicto eran los pensamientos distractores que inundaban mi conciencia cada vez que decidía que quería salir a correr. Estaba sorprendido por el número (y la intensidad) de las razones que encontraba para no hacerlo: "Hace calor o frío fuera", "Parece que va a llover". Yo no conozco ninguna otra manera de hacer frente a este conflicto, excepto redirigir conscientemente mi energía mental para orientar mi atención sobre lo que estaba tratando de lograr. Yo realmente quería llegar a cinco millas antes de que finalizara el verano. A veces mi deseo era más fuerte que el conflicto, entonces lograba ponerme mis zapatillas y comenzar a correr. Sin embargo, muchas otras veces, mi conflicto y distracción, no me dejaban levantar. Así que hice una regla para mí. Si quiere llámela la regla de las cinco millas. A medida que me acercaba al cumplimiento de mi objetivo de correr cinco millas, poco a poco, el conflicto de pensamientos comenzó a disiparse. Finalmente, desapareció. En ese momento, descubrí que si quería correr, yo estaba completamente libre para hacerlo sin ningún tipo de resistencia mental, el conflicto, o pensamientos contradictorios.
    Hay una serie de observaciones que podemos hacer:
    1. Inicialmente, mi deseo de ser un corredor no tenía apoyo en mi sistema mental. En otras palabras, no había otra fuente de energía (un concepto de energía exigiendo expresarse), en consonancia con mi deseo.
    2. Tuve que hacer realmente algo para crear ese apoyo. Para crear la creencia de que "Yo soy un corredor", tuve que pasar por una serie de experiencias que estuvieran en consonancia con la nueva creencia. Recuerde que todo lo que piensa, dice, o hace, contribuye a dar energía a alguna creencia en nuestro sistema mental. Cada vez que experimenté un pensamiento conflictivo y fui capaz de reorientarlo con éxito hacia mi objetivo, con la suficiente convicción para ponerme las zapatillas y salir a correr he añadido energía a la creencia de que "Yo soy un corredor". Y, algo muy importante, inadvertidamente me separé de la energía que alimentaba las creencias que sostenían lo contrario.
    3. Ahora puedo sin esfuerzo (a partir de una perspectiva mental) expresarme como un corredor, porque "soy un corredor". Ese concepto de energía ahora funciona como parte de mi identidad. Cuando empecé tenía una serie de creencias conflictivas acerca de correr. Como resultado de ello, necesitaba una técnica de auto-disciplina para crear una convicción. Ahora no la necesito. Cuando nuestras creencias están completamente alineadas con nuestros objetivos o deseos, no hay fuente de energía en conflicto. Si no hay fuente de energía en conflicto, entonces no hay fuente de distracción pensamientos, excusas, racionalizaciones, justificaciones, o errores (consciente o inconsciente).
    4. Las creencias pueden cambiarse, y si es posible un cambio de creencias, entonces es posible cambiar cualquier convicción, si usted entiende que realmente lo que está ocurriendo es sólo la transferencia de energía de un concepto a otro. La forma de la creencia objeto del cambio permanece intacta.
    Por lo tanto, dos creencias completamente contradictorias pueden existir en su sistema mental, una al lado de la otra. Pero si usted drena completamente la energía de una creencia y energiza la otra, no existe contradicción desde una perspectiva funcional, sólo la creencia energizada tendrá la capacidad de actuar como una fuerza en su estado mental, en su percepción e interpretación de información, y en su comportamiento.
    Ahora, como el único objetivo del trading es transformarse en un trader constantemente exitoso. Si hay en su entorno mental algún conflicto con los principios de creación de la creencia de que "Yo soy un trader consistentemente exitoso", entonces usted tendrá que emplear la técnica de auto-disciplina para integrar estos principios a una posición dominante en su funcionamiento mental y hacerlos parte de su identidad. Una vez integrados estos principios a "quién es usted", ya no necesitará la auto-disciplina, porque el proceso de "ser consistente" se hace fácil.
    LA CREACION DE UNA CREENCIA EN LA CONSISTENCIA
    La creación de una creencia de que "Yo soy un ganador" es el principal objetivo, pero igual que mi intención de convertirme en un corredor, es demasiado amplia y abstracta para aplicarla sin dividir el proceso paso a paso. Entonces, lo que voy a hacer es fraccionar esta creencia en sus partes más pequeñas definibles y, a continuación, dar un plan para integrar a cada una de las partes como una creencia dominante. Las siguientes sub-creencias son la base para pensar igual que un trader y son los bloques que proporcionan la estructura subyacente de lo que significa "ser un ganador consistente":
    SOY UN GANADOR CONSISTENTE PORQUE
    1. Objetivamente identifico mis posibilidades.
    2. Predefino el riesgo de cada trade.
    3. Acepto el riesgo de cada trade completamente y estoy dispuesto a cancelarlo si se vuelve en mi contra.
    4. Actuó de acuerdo a mi sistema sin dudar y sin reservas.
    5. Me pago a mi mismo mientras que el mercado va poniendo dinero a mi disposición.
    6. Continuamente monitoreo mi susceptibilidad a cometer errores.
    7. Entiendo la necesidad absoluta de estos principios de éxito consistente y por lo tanto, nunca los violo.
    Estas creencias son los siete principios de la consistencia. Para integrar estos principios en su sistema mental y que funcionen, se requiere del propósito de crear una serie de experiencias que sean compatibles con ellas.
    Las cinco verdades fundamentales sobre el mercado mantendrá sus expectativas neutrales, y su mente enfocada en el "fluir de la oportunidad del momento" (porque disocian el momento actual de su pasado), y, por tanto, elimina sus posibilidades de cometer estos errores. Cuando deja de cometer los errores del trading, usted cimentará su confianza. En la medida en que su sentido de auto-confianza aumenta, más fácil le será ejecutar sus operaciones (actuar en su patrones sin reserva o vacilación).
    Las cinco verdades también crean un estado mental en el que usted realmente acepta los riesgos del trading. Cuando realmente acepta los riesgos, usted estará en paz con cualquier resultado. Cuando estés en paz con cualquier resultado, usted experimentará un despreocupado, y objetivo estado mental, que le da libertad para percibir y actuar sobre lo que sea que el mercado esté ofreciendo desde su perspectiva en cualquier momento dado. El primer objetivo es integrar como una creencia dominante, "Yo objetivamente identifico mis objetivos".


    Tipo: Psicología.
    En resumen: Muy, muy recomendable. Una obra de arte.
    Lo que más me ha gustado: En mi caso, creo que este libro a llegado en el momento preciso a mi. La cuestión es que sólo sabremos eso cuando lo hemos terminado de leer y nos hemos sentido identificados con gran parte de sus ideas. El análisis de las emociones básicas que nos afectan a los traders me parece fantástico.
    Lo que menos me ha gustado: Ningún comentario.

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    Psicología del mercado bursátil (Lars Tvede)


    Psicología del mercado bursátil de Lars Tvede se va a ocupar de un aspecto de la negociación bursátil que frecuentemente está envuelto en el misterio. Se trata de la ‘psicología del mercado’, de la forma en que se producen los fenómenos del comportamiento del mercado y de la forma en que podemos aprender a verlos. También se ocupará de la forma en que podemos interpretar la psicología y ganar dinero negociando con ella.
    Desde que existe la negociación bursátil, los movimientos de precios nos han asombrado. Muchos han tratado de explicar los origines de estas fluctuaciones.
    A largo plazo, las cotizaciones de las bolsas de valores reflejan los valores reales. Por otra parte, las fluctuaciones a corto plazo reflejan pequeñas mudanzas en la oferta y la demanda y se deben considerar imprevisibles y aleatorias.
    En el argot del mercado de valores se denomina ‘fundamentalistas’ (que nombre más feo hoy en día) o ‘analistas fundamentales’ a aquellos que se inclinan por este punto de vista. El análisis fundamental trata de evaluar el ‘autentico valor’ del título.
    En primer lugar, es absolutamente irreal a todas luces interpretar el valor autentico como algo mas que un amplio margen de probabilidad. Y en segundo lugar, las hipotéticas situaciones económicas pueden cambiar radicalmente y, debido a detalles que ni siquiera el más avezado de los analistas jamás podía predecir.
    Todavía más difícil para el análisis fundamental es juzgar cuando se producirán los movimientos predichos.
    Ser un fundamentalista puede equivales, de este modo, a ser un ‘inversor a largo plazo’ y puede entrañar la necesidad de pasar por alto el elemento crucial que pudiéramos denominar ‘elección del momento más oportuno’. El fundamentalista, dispuesto a aferrarse a unos títulos valores en espera de lo que considera su autentico valor, se enfrenta a otro problema: Mientras espera, las bases sobre las que fundamentó sus análisis pueden cambiar radicalmente.
    Una combinación difícil de pasar por alto es que el autentico valor fluctúa con la cotización. No ha de sorprendernos que tantas personas hayan abandonado lo que se denomina ‘inversión a largo plazo’.
    Queda claro que los grandes maestros pueden disentir de la manera de hacer dinero en la bolsa de valores, pero sí que están de acuerdo en que el mercado es irracional con mucha frecuencia. ¿Pero se pueden analizar ‘las esperanzas y los temores, la avaricia y la ambición’? Pues si, podemos hacerlo. El mercado vive una vida muy peculiar y muchos de sus irracionales fenómenos se pueden analizar.
    Si analizamos los mercados en lugar de la economía somos ‘chartistas’ o ‘analistas técnicos’. Prestamos atención a la esperanza, el miedo y la avaricia. El estudio de los mercados no es simplemente un estudio de lo irracional, ya que los charlistas se enfrentan a los mismos problemas que los fundamentalistas: nunca se puede estar seguro de cuando un mercado es irracional.
    Las reglas básicas para los inversores son: El mercado siempre va por delante, este es irracional, su entorno es caótico y los gráficos entrañan el cumplimiento de lo que insinúan.
    Ganar dinero en los mercados es un juego y para jugarlo tiene que comprender estas cuatro reglas.
    En el segundo capítulo, Lars Tvede expone ‘unos cuantos términos prácticos’ sobradamente conocidos por todos (tipos de gráficos, mercados alcistas y bajistas y su significado, instrumentos de inversión, tipos de mercados…).
    A continuación, se extiende, dedicando un capítulo a cada tema, a las cuatro reglas antes mencionadas.
    La primera regla: El mercado va por delante.
    Todo aquel que negocie en los mercados de valores durante un razonable periodo de tiempo caerá en la cuenta de que los analistas, economistas, asesores de inversiones y periodistas, de quienes se esperan pronósticos validos sobre la evolución de los mercados financieros, van irremediablemente a la zaga con sus noticias, análisis y pronósticos, que son meros comentarios a balón pasado de lo que el mercado dictaminó tiempo atrás.
    Más o menos inconscientemente, la información que se ofrece al público en general se adereza de tal modo que confirme el talante de los inversores y los mercados.
    Pero hay otra explicación mucho más evidente todavía: Cuando el mercado va por delante de las noticias refleja que también va por delante de la economía.
    Babson quedó fascinado por una oleada de pánico en la bolsa de valores. Inspirándose en tal incidente, comenzó un servicio especial de análisis que denominó ‘Gráficos Babson’ en el que comparaba el desarrollo económico del país con unos gráficos que mostraban las fluctuaciones de las cotizaciones en los mercados de valores.
    La totalidad del mercado pronosticaría la evolución de la economía.
    El 5 de septiembre de 1929 cuando el mercado estaba un poco por debajo de su ‘máximo de todos los tiempos’, pronunció un discurso en la Convención Nacional Anual de Empresas en el que no solo repitió su consejo general de vender todas las acciones, sino que también predijo una caída de los índices ‘de 60 a 80 puntos’ que iría seguida de una depresión en la que se cerrarían las fabricas y se echaría de sus caras a la gente.
    Esta es una situación en la que, mientras que la atmósfera general de la economía se mantiene bien, la falta de buenas noticias adicionales hará que se desencadene la venta de acciones.
    El caso es similar para acciones, bonos, metales preciosos y divisas, por separado. Los mercados reaccionan antes de que las noticias financieras sean conocidas y comprendidas por la mayoría de los expertos oficiales y luego por el público en general.
    Hay que ganar por la mano al mercado al predecir lo que hará la economía, lo que significa que hay que anticiparse mucho. Pero el charlista no tiene que preocuparse respecto a este problema. Utiliza el mercado como su propio barómetro. No deja de ser irónico que esto pueda hacer de él el ingeniero de los mejores pronósticos de la economía.
    La segunda regla: El mercado es irracional.
    Cuando los norteamericanos empiezan a operar a las cinco o seis de la tarde, hora española, estará a punto de producirse la primera turbulencia aleatoria. Entonces experimentará usted algo muy extraño: Tan pronto como se inicie el primer movimiento marginal, proyectará de una forma muy notable una nueva luz sobre todo el razonamiento lógico que usted había llevado a cabo y los focos se centrarán sobre los razonamientos a favor del movimiento que se haya producido.
    Para explicar la irracionalidad de los mercados, el autor pone tres ejemplos: El hundimiento del mercado holandés en 1636, la burbuja de los Mares del Sur y la caída de Wall Street en 1929.
    Resultan muy amenas e interesantes y muy gratas de leer, al igual que todas las anécdotas y ejemplos que pone en el libro.
    La conclusión evidente de estas tres situaciones es que el mercado se ve completamente dominado de vez en cuando por unas emociones irracionales tales como la esperanza, la codicia y el miedo. Pero por mas que la psicología pueda explicar en parte por que reacciona el publico de la forma en que lo hace, no brinda respuesta a la pregunta de por que todos reaccionan al mismo tiempo.
    La tercera regla: El caos impera.
    El efecto mariposa es aplicado a los mercados. Los mercados dependen unos de otros. Es un tema interesante en el que no me extenderé por que resulta difícil de explicar aunque se entiende bien.
    La improvisibilidad podría ser un elemento de la propia naturaleza endógena de los sistemas macroeconómicos.
    La pronosticación a largo plazo puede bifurcarse debido a un pequeño o gran evento ocurrido mucho tiempo atrás, provocando dos o mas futuros muy distantes. Por lo tanto, el caos impera.
    La cuarta regla: Los gráficos entrañan su propio cumplimiento.
    Las razones para comprar o vender no siempre son tan evidentes como los medios de comunicación pretenden hacer ver. De hecho, casi nunca lo son. Cuando se produce una caída del mercado, pocos operadores la explican por las noticias o rumores financieros. La gente no se apresuraba a vender por los temores suscitados por la creciente infracción. Se apresuran a vender por que el mercado estaba bajando.
    Este bucle de realimentación en el que todo el mundo se centra en adivinar lo que todos los demás van a hacer se describe de forma insuperable en la famosa metáfora del concurso de belleza de Keynes. El autor compara el mercado de valores con un concurso en el que los concursantes han de elegir, de entre cien mujeres, la fotografía que consideren que va a ser elegida por la mayoría.
    No cabe duda de que en muchos de los mercados mas especuladores de hoy en día los modelos solamente se pueden explicar por el hecho de que miles de inversores en el mercado han trazado las mismas líneas en los mismos gráficos.
    Mientras que los medios de comunicación tratarían de justificar estas fluctuaciones de las cotizaciones con diferentes acontecimientos políticos y económicos, las razones de los operadores serían muy diferentes: ‘Estamos probando una resistencia, o acabamos de romper una media móvil…’.
    Por lo tanto, podemos afirmar que una parte de la verdad que hay detrás del uso tan difundido de los análisis de gráficos es que no se trata simplemente de una técnica para adivinar el pensamiento del mercado. A veces son los análisis los que crean la psicología.
    La mayoría de la gente reconocerá un marco de referencia en el que diferenciamos entre dos sistemas dinámicos: Uno económico que está sometido a la influencia de perturbaciones exógenos estocásticas y otro financiero.
    Las perturbaciones exógenas son, por ejemplo, cuando un presidente sufre un atentado. Son todos aquellos factores que no se pueden predecir por el modelo económico, las cuales son imprevisibles.
    Los mercados son vistos como barómetros dado que los mercados van por delante de la economía.
    Este punto de vista está justificado en los grandes sistemas macroeconómicos. Incluso allí donde los mercados son nuestros mejores barómetros económicos su eficacia no es impresiónate que digamos. Debido a los efectos del caso, las conmociones exógenas y la locura de las masas, los especuladores solo pueden vislumbrar algunos intervalos aproximados de probabilidad dentro de los cuales deben situarse las cotizaciones.
    En palabras de Hamilton, los mercados eficaces son una expresión para acontecimientos venideros que proyectan su sombra por adelantado.
    El análisis fundamental puede arrojar mucha luz si se usa en un nicho de inversiones, pero en los grandes mercados líquidos resulta más bien dudoso: La teoría del caos determinístico.
    Las consecuencias son que en los grandes mercados líquidos se puede operar exclusivamente analizando los gráficos financieros. En concreto, se puede operar con una estrategia desviada del ciclo económico y analizada por medio del comportamiento del sistema financiero, combinada con una táctica no económica orientada a ‘dar palos de ciego’.
    El octavo tema trata el nacimiento de los chartistas (el mercado entraña su propio cumplimiento). El mundo académico ha estado buscando constantemente teorías generales, pero todas ellas han tenido una cosa en común: El uso de los gráficos como su más importante instrumento de análisis.
    Nadie sabe hoy en día cuando se utilizaron por primera vez los gráficos para analizar los mercados financieros.
    El origen del análisis técnico se remonta al mercado japonés del arroz. Lo que aprendieron los japoneses fue que las cotizaciones de los valores no solo expresan simplemente los equilibrios de la oferta y la demanda. También incluyen un elemento psicológico.
    En occidente, el chartismo apareció por primera vez en 1880 en Estados Unidos aunque solamente una minoría lo utilizaba.
    Charles Dow hizo la mayor contribución al tema. Su interés inicial fue usar los análisis del mercado de valores para prever la evolución de la economía.
    La teoría de Dow comprende las seis reglas que no faltan en ningún libro sobre análisis técnico: Los índices de los valores actualizan todo por adelantado; el mercado tiene tres movimientos (primario, secundario y terciario); las zonas de apoyo y de resistencia dan señales sobre las cotizaciones; el volumen apoya al precio; una tendencia se debe confirmar mediante crestas y fosas y ambos índices deben confirmar una tendencia bursátil.
    Una curiosidad peculiar de los gráficos de cotizaciones es que hubo que esperar hasta la década de 1980, cuando todo el mundo había aprendido el análisis de gráficos de cotizaciones, para que alguien se propusiera explicar su trasfondo real. Uno de los precursores fue el economista norteamericano Robert Schiller quien fue el primero en llamar la atención hacia el vinculo existente entre los fenómenos del mercado y el especial complejo psicológico-sociológico de las teorías concernientes a las actitudes humanas.
    El uso de información de indicadores psicológicos para pronosticar lo que acontecerá en los mercados financieros da una visión muy corta, frecuentemente de solo unas pocas semanas.
    La gracia estriba en entender lo que cada mercado señala por si mismo respecto al conjunto total de ellos. Para entender el juego tenemos que tener en cuenta las tres dimensiones: La primera dimensión la componen las fases cambiantes de los mercados; la segunda dimensión es la más abstracta. Es la liquidez del mercado, la cual solo produce un impacto apreciable cuando su corriente está activa; y la tercera dimensión es la analogía entre los mercados que deberían seguirse unos a otros pero, a veces, se resisten a hacerlo.
    En los mercados financieros todo es relativo. Los cambios dentro de cualquier microeconomía se manifiestan a través del mayor microsistema. Entender exactamente como se produce esto es esencial para toda inversión. Primero reacciona la renta fija a corto plazo > renta fija a largo plazo > la renta variable > las mercancías básicas y finalmente los metales preciosos (porque son un refugio). Después de los metales preciosos vuelven de nuevo los valores de renta fija a corto plazo, con lo que se cierra el círculo.
    A continuación, Tvede analiza con mas detalle cada una de las estaciones financieras: Depresión (La economía esta deteriorada, las inversiones son bajas y el desempleo aumenta, los bancos están asustados y nadie está en disposición de ayudar a los demás. Los medios de comunicación se centran fundamentalmente en los elementos negativos de la economía, aunque primero la renta fija y luego la renta variable ya han empezado a subir); expansión económica (la primera reactivación de la economía se debe a un aumento de la demanda de los consumidores. Se disparan las nuevas edificaciones. La oferta monetaria rebasa los objetivos y, por primera vez, puede que el tipo preferencial suba después de unas anteriores reducciones. La inflación ha tocado fondo. Al principio de la reactivación lo medios de comunicación muestran pesimistas todavía y solo dan señales de optimismo hacia la mitad de la revitalización. Los valores de renta fija han estado subiendo durante un periodo prolongado. Los valores de renta variable también han estado subiendo durante algún tiempo, posiblemente de 6 a 9 meses, antes de que empezara la reactivación económica); auge (la inflación y los tipos de interés a corto plazo están subiendo. La liquidez financiera está disminuyendo desde hace bastante tiempo y las ‘reservas de liquidez’ son bajas ahora. Hay muchas emisiones nuevas y elevaciones aceleradas de los tipos de interés en el mercado monetario. Los medios de comunicación adoptan una postura positiva. Los valores de renta fija inician una tendencia bajista después de abandonar una gran formación de máximo. Los valores de renta variable empiezan a bajar unos cuantos meses antes del punto culminante de la economía. A escala internacional la caída se iniciará, probablemente, en los mercados líderes tales como el Reino Unido, Estados Unidos y Alemania. El oro sale de su formación de mínimos e inicia una tendencia alcista) y decadencia económica (la economía está marcada ahora por una drástica reducción del consumo privado. La inflación sube durante un periodo de tiempo, pero alcanza su máximo en mitad de la decadencia. La liquidez se estabiliza y las reservas de liquidez empiezan a subir gradualmente. Los medios de comunicación se muestran pesimistas. Los valores de renta fija tocan fondo antes del final de la decadencia económica. Los valores de renta variable caen también y revierten más tarde que los de renta fija y el oro empezando a caer al mismo tiempo).
    Por desgracia, los acontecimientos nunca se ciñen estrictamente al modelo.
    El autor hace una explicación concisa sobre la liquidez, causas y consecuencias. Resulta muy útil para conocer el funcionamiento de la economía.
    La liquidez se puede crear de muchas formas, pero la fuente mas importante es el banco central. Si fluye dinero hacia los consumidores particulares con préstamos baratos, el consumo aumenta. El publico compra y la liquidez produce una creciente actividad económica. Sin embargo, el impacto estimulante de la liquidez sobre la economía comercial solamente es relativo y si las tendencias económicas son deficientes e muy probables que no tenga más éxito que atenuar un ulterior deterioro económico. Si la economía no puede absorber todavía la creciente liquidez, nos enfrentamos a la inflación financiera, la cual es una maldición para los mercados alcistas.
    Los tipos de interés a corto plazo son el mejor indicador de la liquidez nacional y tienen un componente de causa y efecto para los mercados financieros. Si los tipos de interés suben, trasmiten una señal bajista al mercado. Si bajan, es una señal al alza.
    El precio del oro es un barómetro muy eficaz de la inflación de precios y de unos deficientes mercados de renta variable. Si el precio del oro está subiendo, los mercados esperan una inflación de precios, unos tips bajos reales de interés y una restricción de créditos; ahora bien, si el precio está bajando, el mercado espera una inflación baja, unos elevados tips reales de interés y una amplia liquidez financiera.
    Para evaluar si un mercado está actuando como un barómetro económico, o si es sencillamente un juego de ver quien la pilla primera, debemos estudiar si los movimientos se producen en armonía y resonancia.
    Tal como expreso Charles Dow a principios del siglo XX, los movimientos del mercado de valores aislados deben ser confirmados por un movimiento mas amplio que afecte a muchos valores. Solo entonces será creíble la tendencia. Este fenómeno se describe a veces como ‘amplitud del mercado’.
    En otras palabras: si los mercados no se confirman entre sí, sus movimientos se deberán a una especulación irracional y no serán la actualización en precios financieros de unas tendencias económicas futuras.
    Lars Tvede trata de resumir las reglas clave para las relaciones entre los mercados: Acciones > renta fija > divisas > mercaderías básicas > metales preciosos.
    La información siempre resulta crucial. Esta es muy importante a la hora de tomar decisiones.
    El hacer negocios en la vida pone en tensión los nervios y entonces cometemos fácilmente la equivocación descrita por Clausewitz: ‘Sometidos al fuego de la información de primera línea, repentinamente pensamos que las condiciones son diferentes de la previsión original’. Si no estamos acostumbrados a utilizar la información y separar lo importante de lo prescindible, la abundancia de información carente de importancia y de rumores pronto destruirán nuestra visión de las cosas.
    Aunque se dispusiera de mil notas informativas, podría faltar una que resultara imprescindible. A este respecto, el autor no cuenta una historia (divertida para quienes no la sufrimos) que le ocurrió a Adam Smith.
    El problema es que el mercado reacciona inmediatamente a cualquier barrunto nuevo que se produzca en él. En muchos casos llega a reaccionar de forma exagerada, por lo que la mejor estrategia es vender cuando las noticias son buenas y comprar cuando son malas.
    Lo malo es que interpretar la información no siempre es fácil. Los compradores piensan que los precios subirán, y los vendedores que los precios bajarán. Este desacuerdo surge porque la gente interpreta de forma diferente la información.
    Para distinguir los tipos de interpretes de información, el autor los agrupa en seis grupos: El fundamentalista (recopila cuidadosamente estadísticas económicas e interpreta y evalúa situaciones políticas), el alquimista (están constantemente tras la pista de la formula secreta que les permita dominar el mercado bursátil; son la figura más patética del mercado) el paseante aleatorio (no se centra en comprar o vender en el momento oportuno, sino en repartir si riesgo sobre la base de un modelo matemático), el puritano (cree que los gráficos son absolutamente el único instrumento útil para invertir; su mayor problema es que a veces los mercados dejan de actuar como barómetros, pero su filosofía es que los mercados siempre van por delante), el mira-pantallas (son grandes seguidores de los indicadores y siguen las cotizaciones minuto a minuto) y el negociante (su método es una combinación de espionaje fundamental y de interpretación de gráficos).
    Por desgracia para todos, la gran mayoría son perdedores… pero alguien tendrá que ganar dinero. Algunos piensan que si son inteligentes esto debe ser suficiente para alcanzar el éxito, con independencia de cómo interpreten la información.
    Nadie como la historia de Jesse Livermore para explicar a donde puede llevar una buena o mala interpretación de la información (qué lástima el final de este hombre).
    Anticiparse a los demás es la forma más eficaz de ganar dinero. Y para hacerlo hay que trabajar con grados superiores de estrategia de información: Prever lo que la opinión media espera que sea la opinión media.
    El grado siguiente sería estar ojo avizor a lo que hagan los menos espabilados y hacer lo contrario de lo que ellos hacen. Esto se llama ‘opinión contraria’, dado que la mayoría suele equivocarse.
    La principal regla es vender si la mayoría recomienda comprar y comprar si la mayoría recomienda vender.
    Si estuviéramos completamente seguros de nuestra propia incapacidad, podríamos limitarnos a cursar instrucciones a nuestro agente para que siempre hiciera lo contrario de lo que le sugiriéramos.
    Los medios de comunicación son un excelente indicador para la persona de mentalidad retroactiva. Debemos buscar en los medios indicios de que las cosas han empezado a resultar completamente evidentes y que todo el mundo está de acuerdo. Cuando es evidente para el público, evidentemente es erróneo.
    Es difícil determinar con certeza el momento en el que algo resulta evidente para todo el mundo, pero el mercado está próximo a un cambio de sentido cuando los medios de comunicación empiezan a predecir que las subidas o bajadas van a prolongarse durante años.
    Solo hay una situación tranquila en la que formar parte de la masa es lo ideal. Si un banco central trata de contener las fluctuaciones de una moneda, las cosas terminan mal, habitualmente. Cuando el banco inicia su intervención puede parar la tendencia, pero al igual que una presa que embalsa el agua de un río muy crecido, solo puede hacerlo durante algún tiempo. Cuando la presión revienta la presa resulta verdaderamente cómodo ser parte de la multitud.
    En la psicología del mercado resulta importante la locura de las masas.
    Los mercados financieros tienen su propio monstruo de las profundidades. El peor baño de sangre que jamás haya existido se inició el lunes 19 de octubre de 1987, cuando el Dow Jones bajó 108,35 puntos en un día y el resto de mercados del planeta le siguieron en las caídas. Al día siguiente, en 7 horas el Dow perdió el 23% de su valor. El miércoles por la mañana todo había pasado. Los operadores de todo el mundo se reincorporaron al trabajo en un mercado positivo. Tan repentinamente como apareció, el monstruo se desvaneció.
    Lo que pocos legaron a comprender es que fueron testigos de una manifestación de la psicología humana, las consecuencias de un mercado irracional. Las personas adoptan actitudes frente a casi todas las cosas, con independencia de si realmente están familiarizados con el asunto.
    Las bajadas de los precios pueden provocar estrés y el estrés provoca cambios de actitud rápidos. Esto da como resultado nuevas ordenes de venta, que a su vez precipitan las bajadas de los precios, el aumento de la presión sanguínea, cambios de actitud y bajadas de precios. Se cierra el círculo total y se desencadena al monstruo.
    Si imaginamos que tenemos un único grafico delante de nosotros, ¿podemos ver, solo con estudiar el grafico, si es de esperar que una tendencia continúe, o si la psicología ha pasado del punto donde el mercado corre peligro de desplomarse en cualquier momento?
    Cuando se ha establecido una tendencia, frecuentemente dura más de lo que cualquiera podría esperar. La mayoría de los inversores se sienten satisfechos con salirse de sus posiciones después de sostenerlas durante un corto periodo de tiempo, para luego contemplar con incredulidad como se prolonga.
    Tan pronto como veamos que se rompe la necesaria serie sucesiva de máximos y mínimos superiores, el sentimiento cambiará y abandonaremos. En una tendencia alcista observaremos mas de cerca los mínimos alcistas y en una tendencia bajista los máximos bajistas.
    Para determinar la vigencia de una tendencia, Lars Tvede explica algunos de los conceptos básicos necesarios para llegar a tal conclusión, como son: Soportes y resistencias, líneas de tendencia, canales, medias móviles (por cierto, según el autor del libro, las medias móviles mas utilizadas con las divisas son las de 10, 20, 50 y 200) y el volumen.
    Evaluar si una tendencia está psicológicamente intacta es el aspecto más fundamental de la interpretación de un grafico aislado. Pero un grafico puede tener mucho más que decir. Muchas de sus formaciones especiales dan señales detalladas de cómo se siente nuestro monstruo. A continuación explica cuales son estas formaciones.
    En un mercado que se mueve en una tendencia de escalera nítidamente definida, en el que todo el mundo opera con la tendencia, pausada y sostenidamente, aumenta sus beneficios, la mayoría de los peces gordos tratará de mantenerse dentro de él. Pero cuando el mercado da un salto súbito, sufre una vuelta de campana y empieza a zigzaguear en una formación lateral, muchos empiezan a dudar.
    Cuanto más tiempo esté tranquilo el mercado, tanto mayor será la tormenta en la ruptura final. Aumenta la incertidumbre cuanto mas tiempo pasa sin que se mueva el mercado.
    La incertidumbre psicológica del mercado sobre la orientación de la tendencia prolonga todavía más la dirección de una zona de congestión. Con el paso del tiempo se formaran intereses potenciales de compra o venta por encima o por debajo del mercado, lo que contribuirá a una ruptura agresiva cuando finalmente se produzca.
    Las zonas de congestión muchas veces forman figuras, patrones reconocibles que se repiten.
    Lars Tvede explica las ocho formaciones mas importantes y que se repiten con mayor frecuencia, la cuales reflejan no solamente la psicología irracional del individuo, sino también el conductismo lógico seguido por los mercados. Los patrones que explica con cierto detenimiento son: Banderas y banderines (toma de beneficios), gaps (vacío de compradores y vendedores), triángulos (incertidumbre) rectángulos (conflicto), cuñas (resistencia o soporte creciente), dobles y triples techos y suelos (un nivel irrompible) y hombro-cabeza-hombro (agotamiento de una tendencia).
    A continuación explica el funcionamiento de uno de los osciladores más utilizado para detectar un giro en el mercado, el RSI.
    Pero, ¿qué pasa de verdad cuando cambia una tendencia? Cuando un mercado está a punto de experimentar un importante cambio de orientación de la tendencia, frecuentemente se puede ‘leer’ en las formaciones clásicas de los gráficos.
    Las características de un importante cambio de dirección se pueden agrupar en:
    1 – Aceleración y volumen: Una repentina aceleración de la tendencia indicativa de la influencia exponencial de los nuevos compradores. Además, un volumen inusitadamente elevado, indicativo de que se está produciendo una distribución, significa que una nueva generación está comprando valores, lo que significa que casi todo el mundo incurrirá en perdidas solamente con que se produzca una pequeña disminución.
    2 – Perturbación de la tendencia: Una grave interrupción de la pauta de crestas y fosas ascendentes y descendentes, como las que se ven, por ejemplo, en las formaciones de cabeza y hombros o dobles y triples techos y suelos. Para ser grave, la perturbación debe tener movimientos de una relativa amplitud y que se prolonguen durante un periodo suficientemente largo para que la psicología sufra un grave deterioro.
    3 – Movimientos de conmoción: Un movimiento significativo en contra de la tendencia que hace que muchos inversores se sientan inseguros. Este proceso se ve frecuentemente en las cuñas.
    4 – Tiempo y momento: La tendencia llega a un estancamiento durante tanto tiempo que, gradualmente, los inversores a largo plazo pierden la paciencia y abandonan sus posiciones.
    Pero adelantarse a los demás sigue siendo la clave. Hasta aquí el autor ya se ha ocupado del reto que representa analizar los mercados, por lo que dedica la ultima parte del libro a la no menos interesante tarea de anticiparse a ellos. La primera parte del problema es determinar hasta que punto son realmente eficaces nuestras herramientas analíticas. La segunda mitad del reto es determinar que tácticas son factibles.
    Al contrario que el subsistema económico, el subsistema financiero genera algunas señales muy fuertes que posibilitan pronosticar con precisión dentro del corto plazo.
    Dentro de un marco cronológico que cubra de unas pocas horas a un mes, frecuénteme podremos hacer previsiones extremadamente precisas del momento mas adecuado para operar en un mercado. De uno a seis meses podemos formar supuestos bien cualificados sobre las secuencias generales del mercado.
    Tvede divide las tácticas en dos tipo: las de exposición (siempre será el punto de partida y estas dependen fundamentalmente de la aversión al riesgo, ya que la exposición es la mayor perdida que razonablemente podemos asumir que no provoque una transacción dada) y las de elección del momento mas oportuno (significa actuar en un mercado sobre la sabe de lo que pensamos que va a hacer).
    La idea es alcanzar un estado mental de completa separación de tácticas de exposición y tácticas operativas. Al operar habremos de mantener los dedos apartados de la calculadora y evitaremos el embarcarnos en intentos arriesgados de recuperar las perdidas.
    Las tácticas son cuestión de disciplinar las acciones y prescindir de las emociones personales. Las buenas tácticas son un casco de seguridad mental contra el miedo irracional, las dudas y la avaricia.
    Para finalizar, explica más a menudo ambas tácticas con detalle a lo largo de dos capítulos.
    El libro termina con un resumen, punto por punto, del camino que lleva hacia la ruina. Muy recomendable conocerlo para tenerlo en cuenta.

    Tipo: Psicología y análisis técnico.
    En Resumen: Es una obra recomendable. Ayudará a entender mucho mejor como funciona el mercado y como se comportan las variables que lo componen (los traders).
    Lo que más me ha gustado: Las ideas y los ejemplos que las refuerzan son soberbios. Mi parte favorita es la referida a las zonas de congestión. Aunque breve, la prefiero porque me ayudó a paliar mi problema personal con estas zonas lateralizadas.
    Lo que menos me ha gustado: Estoy satisfecho en general y la sensación final es grata, por lo que no detecto un apartado que me haya causado especial rechazo. En algunos puntos puede estar destinado para ‘principiantes’ y su lectura resulta redundante, pero el libro tiene como destinatarios un público general y no está escrito a la carta según el nivel de cada trader en un punto X de su formación.

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    Más allá de las velas (Steve Nison)


    Más allá de las velas de Steve Nison es una obra pionera en el análisis de los patrones de velas japonesas. Aunque fue uno de los primeros libros que leí hace mucho tiempo, me apetecía hacer un repaso y de paso, añadirlo a la lista de resúmenes a ver si a algún forero que lo haya pasado por alto (difícil) se decida a leerlo.
    Un grafico es como un mapa: cuanta más información nos proporcione, mas posibilidades tendremos de llegar a nuestro destino sanos y salvos. Los gráficos de velas nos presentan un mapa del mercado más detallado y preciso que los gráficos de barras.
    Steve Nison se siente muy orgulloso y satisfecho de sus obras y de sus estudios sobre las velas japonesas, ya que antes de la publicación de sus trabajo (según dice el propio autor), muy pocas personas en occidente habían oído hablar de los gráficos de velas. Podría decirse que Nison peca de orgullo de autor en el primer capítulo del libro, pero ¿quien no lo estaría en su situación?
    La razón de la popularidad del análisis de velas es fácil de entender. Se pueden combinar con cualquier otra forma de análisis técnico, se pueden aplicar a cualquier mercado al que se aplique el análisis técnico y proporcionan aspectos del mercado que no se pueden obtener de ninguna otra forma.
    El segundo capítulo cuenta la historia de los gráficos de velas desde el siglo XVII hasta hoy de forma muy amena.
    El mercado de futuros del arroz engendro mucha especulación, de la cual nació el análisis técnico japonés.
    En el libro La fuente del Oro de Homma, se afirma que siempre hay una rotación de Yang (alza) y Yin (baja). Esto significa que dentro de cada mercado alcista hay un mercado bajista, y que dentro de todo mercado bajista, hay uno alcista. Este punto de vista puede explicar por qué las técnicas de velas japonesas ponen más énfasis en las pautas de giro que en las de continuación.
    El autor describe la evolución de los gráficos en oriente, desde los gráficos de paradas > palos > barras y anclas hasta llegar a los de velas, los cuales muestran el máximo, mínimo, el cierre y la apertura.
    Observando el cuerpo real y las sombras de una línea, se obtiene una idea de la situación de la oferta y la demanda.
    Desmontando las velas parte por parte, comenzamos leyendo la explicación sobre sus cuerpos (cuerpos reales blancos largos, vela blanca larga en un nivel bajo de precios, vela blanca larga que confirma un soporte [una vela blanca que rebota desde un área de soporte, como una línea de tendencia, una media móvil o un nivel de recuperación proporciona una confirmación adicional de ese soporte], cuerpo largo blanco que rompe una resistencia, cuerpos reales blanco largos como soportes [a veces, estas áreas de soporte se rompen en el curso de la sesión, pero el autor sostiene que, mientras el soporte se mantenga al cierre, sigue siendo valido. Uno de sus clientes más prestigiosos le dijo que había observado que algunas veces, después de una vela blanca alta, el mercado corrige. Nison le contestó que eso no debía sorprenderle ya que, después de una vela como esa, el mercado puede estar en sobre compra y, por lo tanto, vulnerable a un retroceso. Después le sugirió que usara una vela blanca larga como un área de soporte en la que podía comprar en la corrección], cuerpo real negro largo en un área alta de precios [así como una vela blanca larga puede ser una señal de que el mercado puede establecer in mínimo, del mismo modo, un cuerpo real negro claramente largo puede ser un aviso provisional de un máximo. Este cuerpo real negro largo significa que los bajistas han tomado el control del mercado], vela negra larga que confirma una resistencia [es una confirmación adicional de una resistencia], vela negra larga que rompe un soporte [puede indicar la seriedad de la rotura, ya que es un movimiento por debajo de un área de soporte, el cual, por medio de una vela negra larga, debería ser considerado como un panorama potencialmente mas bajista que si el mercado cierra por debajo del área de soporte con una vela negra corta o una blanca], vela negra larga como resistencia [igual que los cuerpos reales blancos largos actúan como áreas de soporte, los cuerpos reales negros largos deberían actuar como resistencia, la cual se puede utilizar para salir de posiciones largas o para especular a la baja en un rebote de esa resistencia]).
    El tamaño, la frecuencia y el color de los cuerpos reales es muy importante para ser tenido en cuenta. El tono del mercado se puede calibrar comparando la altura relativa, la frecuencia y el color de un grupo de líneas de velas.
    Un periodo en el que el mercado esta operando lateralmente, en un grafico de barras seria difícil recoger información sobre la fuerza relativa de los alcistas o los bajistas en un entorno como este. Con las velas, en cambio, si podemos hacerlo. En una banda de fluctuación podemos el tamaño y la cantidad de las velas bajistas y las velas alcistas. Por ejemplo, el hecho de que haya más cuerpos reales negros que blancos y de que aquellos sean más largos que estos quiere decir que los bajistas están adoptando una postra más agresiva que los alcistas. La teoría técnica occidental afirmaba que, después de una banda de congestión, la tendencia del mercado debería reasumir la misma dirección que tenia antes de la banda de congestión.
    Un inconveniente de los gráficos de velas es que necesitan el cierra para completar la línea de vela. Hay algunas formas de solucionar esta limitación. Un método es fijarse en un periodo de tiempo mas corto. En otras palabras, si están ustedes observando un grafico diario, a veces pueden obtener una señal en el grafico horario, antes del cierre de la sesión diaria. Otro mecanismo para evitar esperar al cierre es comparar la apertura con el cuerpo real previo.
    Si la apertura está por debajo del punto medio del cuerpo real blanco previo, puede ser un panorama bajista. Por el contrario, si la apertura del día siguiente esta por encima del punto medio del cuerpo real negro, se puede interpretar como un signo positivo. Este concepto puede ser útil a aquellos que sean mas agresivos y no les importe correr riesgos y prefieran comprar o vender en apertura antes que en cierre.
    Esta técnica es más importante en acciones que en futuros.
    Un cuerpo real blanco alto refleja una ascensión fuerte en la que los alcistas controlan la situación, mientras que un cuerpo real negro significa que los bajistas dominan. Pero cuando los cuerpos reales son pequeños esto nos dice que los alcistas y los bajistas están en pugna, y que hay un mayor equilibrio entra la oferta y la demanda y que no hay fuerza para subir o bajar.
    A este tipo de velas se las denomina Peonzas.
    Aunque las sombras superiores y/o inferiores sean largas, lo que define a una peonza es el pequeño tamaño del cuerpo real. Una peonza es un signo de advertencia de que el mercado esta perdiendo su impulso. Por ejemplo, si el mercado ha alcanzado un nuevo máximo, o esta cerca de alcanzarlo, especialmente después de un avance fuerte, la aparición de una peonza puede ser una señal de que los alcistas tienen problemas para seguir avanzando. Esto podría ser un aviso de que el movimiento previo se está paralizando.
    Uno de los aspectos más importantes y eficaces de los gráficos de velas es sui capacidad para combinarse con cualquier otra forma de análisis técnico. Por ejemplo, una sola vela (una peonza), combinada con el volumen, puede proporcionar información crítica sobre el funcionamiento interno del mercado.
    La acumulación y la distribución son dos conceptos claves que relacionan el volumen con el comportamiento de los precios. La acumulación se produce cuando, en un nivel bajo de precios, se da una sesión de gran volumen con los precios estancados. El volumen alto indica que los bajistas están atacando con todas sus fuerzas, poniendo todos sus recursos y municiones en la refriega. Pero el estancamiento de los precios durante la sesión muestra que los basitas son incapaces de arrastrar los precios hacia abajo. Los alcistas han acumulado todo lo que los bajistas han intentado vender. Después de este panorama hipotético pueden suceder dos cosas: que los bajistas se queden sin munición o que simplemente se rindan. La consecuencia de cualquiera de las dos es una subida.
    La distribución es lo contrario a la acumulación. La distribución ocurre cuando, en un nivel alto de precios, se da un volumen grande, pero los precios están prácticamente congelados. Lo que sucede es un ambiente como este es que se considera que el dinero ‘inteligente’ esta distribuyendo su oferta para hacer frente a todas las compras que entran en el mercado. Mediante la distribución, los vendedores tienen oferta suficiente para satisfacer toda la demanda de los compradores, con lo que los precios se mantienen. Por consiguiente, hay que ver la distribución como un escenario de máximos.
    Una de las líneas de velas individuales mas importantes es el doji, el cual tiene una línea horizontal en vez del cuerpo real. Esto se debe a que el doji se forma cuando la apertura y el cierre de la sesión son iguales (o casi iguales). El doji refleja, a pequeña escala, la indecisión del mercado.
    Aparece después de la parte madura de una tendencia alcista o de una liquidación y tiene muchas posibilidades de un cambio de mercado.
    Hay que ser especialmente cauto cuando un doji surge después de una vela blanca alta que, a su vez, aparece después de una tendencia alcista significativa.
    Tal acción representa una disparidad sobre el estado del mercado. En concreto, la subida y las velas blancas altas durante tal subida, nos dicen que los alcistas todavía tienen el control. Pero un doji significa que los alcistas no pueden sostener la subida.
    En este panorama hipotético, los japoneses consideran que el mercado está cansado. A menudo representan una resistencia. Sin embargo, si se sobrepasan los máximos de la sesión doji, la tendencia alcista del mercado debería cambiar.
    Los operadores deberían esperar una o dos sesiones después del doji para ver en que dirección se moverá el mercado.
    Sobre y bajo el cuerpo están las sombras.
    Aunque el cuerpo real se considera a menudo la parte más importante de la vela, también se puede recoger gran cantidad de información de la longitud y la posición de las sombras. Así pues, al analizar la psicología que hay detrás del mercado, hay que tener en cuenta la localización y el tamaño de la sombra.
    Una sombra superior alta es especialmente importante cuando aparece en un nivel alto de precios, en un área de resistencia, o cuando el mercado está sobre comprado.
    Una sombra larga podría ser un avance bajista. Una sombra inferior larga que rebota contra un área de soporte, o que aparece en un mercado sobrevendido, podría ser una clave importante de que los bajistas están perdiendo el control.
    Las velas con sombras superiores e inferiores se llaman velas de Onda Alta. Significan que hay un empate entre alcistas y bajistas y os japoneses la interpretan como que el mercado ha perdido el sentido de orientación. Esta falta de orientación del mercado significa que la tendencia anterior está en peligro.
    Algunas de las pautas de velas más comunes e importantes proporcionan puntos de vista muy valiosos sobre el análisis de mercados.
    La psicología del operador de mercados, la ecuación entre oferta y demanda, y las fuerzas relativas de los compradores y los vendedores, quedan todas reflejadas en una vela o en la combinación de varias velas.
    En este capítulo, el autor describe los númerosos usos y visiones del mercado que proporciona una línea de vela individual o una pauta de velas basada en una o más líneas de vela.
    Por orden, serán descritas las pautas de velas desde las formadas por velas individuales hasta las compuestas por un mayor número de ellas.
    Una sombra superior larga refleja la habilidad de los bajistas para recuperar el control del mercado durante una subida. Una sombra inferior larga refleja gráficamente la habilidad de los alcistas para subir el mercado después de que se hayan alcanzado los mínimos de la nueva sesión del mercado.
    Las líneas de vela individuales que serán descritas en esta sección (el martillo, hombre colgado y estrella fugaz) tienen una sombra larga, ya sea superior o inferior.
    El martillo (Hammer): Para que tenga significado debe aparecer después de un giro a la baja o en un mercado sobrevendido. El martillo es un indicador de cambio.
    Operar con la aparición de un martillo depende de la agresividad del operador y de la adversidad del riesgo.
    Si el mercado comprueba el área de soporte del martillo con éxito entonces existirá un soporte sólido y una oportunidad de una subida.
    Los operadores a gran escala tantean las áreas de soporte o resistencia en todos los mercados. Quieren descubrir cual será la reacción del mercado una vez que el área de soporte o resistencia ha sido penetrada. En efecto, estos operadores actúan como las mencionadas ‘sombras móviles’: comprueban el campo de batalla introduciendo una orden importante, para intentar romper el soporte (o resistencia).
    Por ejemplo, si un operador a gran escala coloca una orden de venta cuando el mercado se acerca al soporte, su orden de venta puede ser suficiente para arrastrar los precios por debajo del área de soporte. Ahora bien, este operador, como una ‘sombra móvil’, conoce ahora la fuerza oculta del mercado. Si el mercado no consigue permanecer por debajo de un área de soporte y forma un salto, las ‘sombras móviles’ (los vendedores que estaban tanteando el mercado), habrá conocido ahora la tenacidad de los alcistas y, por consiguiente, puede que decida cubrir sus cortos.
    El hombre colgado (Hanging Man): La línea del hombre colgado es una señal de cambio máxima que se debe producir durante una subida, mientras que el martillo es una línea de cambio mínima que debe aparecer durante un descenso.
    Un método común de confirmación bajo un hombre colgado es esperar a ver si el cierre de la sesión siguiente está por debajo del cuerpo real del patrón.
    La razón de que esta confirmación sea tan importante tiene que ver con el hecho de que la sombra inferior larga del hombre colgado muestra que al mercado aun le queda poder alcista.
    En occidente hay un concepto técnico básico que sostiene que una resistencia que ha sido superada debería convertirse en soporte, y que un soporte roto debería convertirse en resistencia. Esta es una herramienta muy útil, sobre todo en combinación con las velas. Cuantas mas veces se haya comprobado un área de soporte o resistencia antes de que los precios la rompan, mejor y mas importante será.
    Estrella fugaz (Shooting Star): Steve Nison pone muchos ejemplos prácticos, los cuales son comentados a continuación para mejorar su comprensión. Esta técnica explicativa la utiliza con gran profusión a lo largo de todo el libro.
    La estrella fugaz debe aparecer después de una tendencia alcista. La sombra superior de este patrón refleja el rechazo del mercado a subir los precios.
    En resumen, siempre hay que observar la tendencia previa para determinar si se debe actuar sobre las líneas de martillo, estrella fugaz u hombre colgado. Hay que recordar que son señales de cambio y, por lo tanto, es necesaria la existencia de una tendencia previa.
    Los patrones de velas duales, formados por dos velas, son expuestos en el capítulo siguiente.
    Cubierta de nube oscura (Dark Cloud Cover): Ante esta perspectiva el mercado tiene pocas oportunidades de subir. Este patrón muestra gráficamente un momento del mercado en el que la presión vendedora sobrepasa a la presión compradora.
    La pauta penetrante (Piercing Line): es lo contrario de la cubierta de nube oscura, la cual aparece después de una tendencia alcista. Piercing line muestra que hay una compra muy fuerte en niveles mas bajos.
    Según la experiencia del autor, las cubiertas de nube oscura son mas frecuentes que las pautas penetrantes. La causa puede estar relacionada, en parte, con el viejo dicho de Wall Street: ‘Entra si eres codicioso, vete si tienes miedo.
    Tanto la codicia como el miedo son emociones fuertes, aunque, probablemente, de las dos, el miedo es la que puede causar más inestabilidad en los mercados.
    El miedo es mas frecuente en los máximos, ya que suele gritar ‘quiero salir, ¡ahora!’
    Cuando el mercado se mueve lateralmente durante un periodo largo de tiempo, la zona de congestión, a menudo, se convierte en un área de resistencia o soporte, una vez que los precios se escapan de esa banda. Esto se debe a que, cuanto más tiempo esté el mercado operando lateralmente, mas operadores entraran en él, ya sea como compradores o como vendedores.
    Las pautas envolventes (Engulfing): La pauta envolvente muestra visualmente como las fuerzas opuestas van tomando el control del mercado. Por ejemplo, una pauta envolvente alcista refleja como los alcistas les han arrebatado el control a los bajistas. Una pauta envolvente bajista muestra como una gran fuerza de oferta ha aplastado a los alcistas.
    Los japoneses dicen que, con una pauta envolvente bajista, ‘los alcistas están inmovilizados’. El poder de los bajistas era tal que eran capaces de arrebatar el cierre por debajo del cuerpo real blanco anterior entero. El mismo concepto se puede aplicar a una pauta alcista de este tipo.
    La fuerza de los alcistas es tan grande porque el cierre de la sesión de vela blanca está por encima del máximo del cuerpo real negro previo.
    Una pauta envolvente que confirma un soporte importante tiene más posibilidades que una pauta envolvente alcista de ser considerada como una señal de cambio desde un mínimo.
    La definición básica de una pauta envolvente es que el segundo cuerpo real debe envolver un cuerpo real de distinto color. No obstante, no todas las pautas envolventes son igualmente importantes.
    Su importancia depende del tamaño relativo de los cuerpos reales, la relación de las sombras entre sí y otros factores. Por ejemplo, la definición más estricta de la pauta envolvente sería que la primera vela fuera pequeña y la segunda muy grande, y que el segundo cuerpo real envolviera completamente a la primera vela, incluyendo las sombras.
    La siguiente definición mas estricta sería que las sombras de la segunda vela sobrepasaran las de la primera (en otras palabras, en el segundo día de la pauta envolvente, el mercado marco un máximo mas alto y un mínimo mas bajo).
    Debido a que la apertura de las acciones es prácticamente igual que el previo (comparando con el mercado de futuros), debería haber más flexibilidad al definir una pauta envolvente con acciones que con los mercados de futuros porque son más inestables. Aunque la apertura de la segunda sesión coincida con el cierre de la primera, sigue siendo una pauta envolvente.
    Sin embargo, si la pauta envolvente está formada por dos velas casi iguales de tamaño, hay mas probabilidades de que el mercado se vaya a una banda lateral que de que haya un cambio (este concepto puede ser útil para los operadores que quieran operar volatilidad).
    Dos velas que son casi iguales en altura significan que los bajistas y los alcistas tienen la misma fuerza. Al no haber una victoria bien definida de los bajistas sobre los alcistas (o viceversa), no sería extraño que los precios se movieran lateralmente algunas semanas.
    Últimas pautas envolventes: si una pauta envolvente bajista aparece durante una caída de precios, puede ser una señal alcista de vuelta de suelo. Esta pauta se conoce como último suelo envolvente. La última pauta envolvente se considera un punto de cambio de tendencia para los alcistas, si los precios pueden cerrar por encima del cierre de la vela negra.
    Una pauta envolvente alcista durante un mercado alcista (una vela blanca grande que envuelve la vela negra del día anterior) es potencialmente una pauta bajista, conocida como último techo envolvente. En la teoría de velas, el carácter bajista de esta pauta se confirma si al día siguiente el mercado cierra por debajo del cierre de la vela blanca previa.
    Los japoneses comparan pintorescamente el último techo envolvente con el doble suicidio de amantes. Esto se debe a que usted se enamora del mercado (por la vela blanca larga de la última pauta envolvente), pero los dos, el mercado y usted, mueren juntos.
    Harami: Es lo contrario de la línea envolvente.
    Después de una tendencia bajista, la aparición de un harami muestra, como dicen en Japón, que ‘la caída está agotada’. Después de un avance, el harami muestra que el mercado debe haber fracasado en mantener los precios altos. Lo mismo ocurre en el caso contrario en una tendencia alcista.
    Entre los aspectos que aumentan la importancia del harami están los siguientes:
    1- Que el segundo cuerpo real esté en medio de la banda de fluctuaciones del primer cuerpo real. Si, después de una subida, el segundo cuerpo real del harami esta cerca del extremo superior del primer cuerpo real, aumentan las probabilidades de que el mercado se consolide en vez de girar.
    2- Si la apertura, el máximo, el mínimo y el cierre están dentro del cuerpo real previo, hay más posibilidades de un giro en los precios.
    3- Cuanto mas pequeñas sean las sombras y mas corto sea el cuerpo real de la segunda vela, mejor señal.
    Sobrepasar a un harami en una tendencia alcista se considera una señal de continuidad alcista y viceversa.
    La ventana (Rising Window y Falling Window): También conocida como velas inconexas, es una de las pautas más efectivas. Es lo mismo que el gap en occidente. Para una ventana alcista, el máximo de la sombra superior de ayer debería estar por debajo del mínimo de la sombra inferior de hoy. La ventana bajista significa que el mínimo de la sesión de ayer está por encima del máximo de la sombra superior de hoy.
    Las ventanas son una pauta de continuación en la que el mercado retoma la tendencia que tomo antes de que surgiera la pauta de continuación.
    Para una ventana alcista, las reacciones deberían pararse en la ventana. Para una ventana bajista, los rebotes deberían llegar hasta la ventana.
    Cuando se usen ventanas como soporte o resistencia, hay que tener en cuenta que el precio puede caer por debajo del mínimo de una ventana alcista, o subir por encima del máximo de una ventana bajista durante un tiempo antes de que los precios retrocedan en la dirección de la ventana.
    La ventana se puede usar como un eficaz mecanismo de confirmación. Si hay un signo de cambio seguido de una ventana en la misma dirección, los operadores pueden estar más seguros de que habrá un cambio de tendencia.
    Tres ventanas: un mercado que tiene tres ventanas alcistas o bajistas se considera que ya ha alcanzado la madurez, se ha prolongado durante demasiado tiempo y es probable que haya una corrección.
    Aunque haya tres velas en la misma dirección, no hay que operar en la dirección contraria a ellas hasta no tener la confirmación del cambio de tendencia.
    Dos velas negras en gap (Downside Tasuki Gap): Una ventana bajista es una señal bajista, pero es todavía más inquietante que las dos velas inmediatamente posteriores tengan el cuerpo real negro. Las dos velas negras refuerzan el hecho de que la tendencia ha cambiado de alcista a bajista. Esta pauta es señal de lo que los japoneses llaman la ‘desbandada de los alcistas’.
    Doji en Hueco: Se produce durante una caída. Se dice que este es un tiempo en el que las ventas se encuentran con más ventas y, por lo tanto, es una señal bajista. El autor recomienda esperar a la confirmación de esta pauta en la sesión siguiente al doji.

    En los estudios realizados por Steve Nison, dice haber visto referencias a este patrón solamente en los mercados bajistas, nunca en alcistas. No obstante, no hay ninguna razón para no considerar esta pauta como alcistas, ya que cumple el requisito de la ventana alcista.
    Aun así, la pauta doji en hueco es poco corriente.
    A continuación explica aquellos patrones que incluyen tres o más velas.
    Evening Star (Estrella Vespertina): Para obtener confirmación de esta pauta es importante esperar a la tercera vela. Esto se debe a que, después de la segunda vela, todo lo que sabemos es que ha pasado de una tendencia alcista a un periodo en el que los alcistas y los bajistas están en un punto muerto, como se puede apreciar por el cuerpo pequeño de esa segunda vela. Solo cuando la vela negra larga se mueva dentro del cuerpo real blanco de la primera sesión, tendremos la prueba de que los bajistas han tomado el control del mercado.
    El punto mas alto de la evening star (el máximo de la sombra superior mas alta) suele actuar como una importante resistencia.
    Morning Star (Estrella De la Mañana – Lucero del Alba): Es el patrón inverso al evening star, el cual debe tenerse en cuenta cuando aparece en los mínimos de un mercado bajista y debe ser considerado como un soporte importante.
    Las pautas que aparecen en las fotografías de este libro son, casi siempre, versiones ideales, pero, en la realidad, no se puede excluir la posibilidad de que una versión menos ideal pueda ser valida. ¿Cómo se puede determinar si se puede operar basándose en una versión ‘imperfecta’?
    1- Esperar a la confirmación adicional tras la pauta.
    2- Si la pauta que no es ideal confirma un área de soporte o resistencia, o si aparece en un mercado muy sobrevendido o sobre comprado, habrá más posibilidades de que sea una pauta de cambio.
    3- Para ayudar a determinar el significado de una pauta que no sea ideal, puede ser útil hacer una sola vela combinada de esa pauta. Luego hay que ver si la vela combinada confirma el pronóstico de la pauta.
    Una de las mayores ventajas de los gráficos de velas es que pueden enviar una señal de cambio en sólo unas cuantas sesiones, mientras que los gráficos de barras pueden tardar mucho mas. Aunque algunas pautas de vela si tardan en revelarse, son, no obstante, de gran valor. Una de estas técnicas de pautas a largo plazo es la de ocho a diez sesiones de registro.
    Según la teoría de las velas, cuando hay ocho o diez sesiones de registro (ocho o diez máximos más altos o mínimos más bajos casi consecutivos), hay más posibilidades de que cambie la tendencia precedente.
    El operador debería dejar de comprar después de ocho a diez máximos de sesiones de registro (o liquidar largos, o especular a la baja con la aparición de una señal de vela bajista después de estos máximos). Lo mismo, pero al contrario, se puede aplicar después de una bajada con ocho o diez mínimos casi consecutivos.
    Esta es una situación de sobre compra (o sobre venta). El mercado se hace vulnerable a una bajada (o subida) porque los que en ese momento estén especulando al alza (o a la baja) pueden decidir obtener beneficios.
    El mercado puede aliviar una situación de sobre compra o sobre venta de dos formas: operando lateralmente o experimentando una fuerte corrección de precios.
    La estrategia es el tema del capítulo siguiente. Veremos la importancia de principios estratégicos tales como usar stops, determinar el riesgo y el beneficio de una operación, observar la situación de una pauta de velas en relación con la tendencia general y hacer un seguimiento de la acción del mercado después de realizar un trade.
    El panorama técnico general es más importante que las pautas individuales. Para que las técnicas de gráficos de velas sean efectivas, no solo hay que comprender las pautas de velas, sino que hay que utilizar estrategias y tácticas de negociación coherentes y seguras.
    Las velas son un instrumento que se debe unir a otros principios operativos.
    Por muy fiable que sea el instrumento utilizado, habrá momentos en los que la señal obtenida esté equivocada. Al usar los stops, se define el riesgo de una operación. Muchas pautas de velas pueden convertirse en áreas de soporte o resistencia.
    En el mercado no hay lugar para la esperanza. Permanecer en un mercado que se mueve a través de un nivel de stop con la esperanza de que los precios darán un giro es, como dice un pintoresco proverbio japonés, ‘apoyar una escalera en las nubes’.
    Los negocios dependen, en gran medida, del temperamento de los operadores.
    Otro elemento muy importante es el ratio riesgo/recompensa (‘El bando que sepa cuando luchar y cuando no hacerlo, se alzará con la victoria’ - proverbio japonés).
    En otras palabras, solo por que haya una pauta de velas no significa que haya llegado el momento de operar. A la hora de determinar ‘el momento justo’ para entrar en un trade es tras examinar el aspecto riesgo-recompensa del mercado en el momento en que aparezca el patrón de velas.
    El stop, al definir el riesgo de la operación, es la mitad de la ecuación. El otro componente es el precio objetivo o recompensa potencial. Hay muchas formas de determinarlo, desde la Onda de Elliott, hasta áreas de soporte o resistencia previas. Las técnicas de gráficos d velas no suelen proporcionar el precio objetivo, por lo que el autor recomienda el uso de técnicas occidentales combinadas con las velas, ya que las velas son excelentes a la hora de enviar una señal de cambio o de continuidad.
    Un punto clave que hay que recordare es que, si no hay un coeficiente riesgo-beneficio atractivo, en el momento en que se completa el patrón de velas, hay que quedarse fuera de la operación.
    Otro momento en el que hay que salirse del mercado es cuando hay un intercambio de velas negras grandes y velas blancas grandes: ‘Como si fuera un terremoto de magnitud 8’, como afirma un libro japonés de análisis técnico.
    Moraleja: No hay que realizar operaciones solo por que aparezca una pauta.
    La tendencia es otro elemento de vital importancia. Sabes donde está el precio más actual en relación al pasado. Esto significa que las pautas de velas se deben considerar a favor del contexto de la tendencia predominante antes de decidir tomar una nueva operación.
    El método que Nison recomienda es situar una operación nueva en la dirección de la tendencia predominante y compensar la posición cuando haya una señal de cambio opuesta a la misma.
    En esta sección, el autor habla de los algunos de los métodos occidentales más comunes para determinar la tendencia, tales como las líneas de tendencia y las medias móviles.
    Las velas dan algunas advertencias de cuando están tocando suelo o techo para después corregir o girar.
    No obstante, es necesario convertirse en un camaleón del mercado, ya que este es variable, es vital saber adaptarse a sus condiciones cambiantes. Adaptarse de forma rápida y efectiva a los nuevos entornos del mercado es un elemento esencial para operar con éxito.
    Ordenadores y velas. Muchos analistas técnicos basan sus estrategias de mercado en comprobaciones por ordenador. Puede hacer operadores que quieran usar los ordenadores para encontrar pautas de velas más importantes o más fiables. Creo que los que decidan hacer este tipo de comprobación deberían tener en cuenta otros aspectos además de dejar que el ordenador escoja las pautas. Esto es de lo que va a tratar esta sección.
    Es muy importante donde aparece la pauta de velas. Nunca hay que considerar una señal de vela sin tener en cuenta el contexto.
    Las pautas de velas se basan en razonamientos psicológicos. ¿Qué ocurre cuando una evening star imperfecta aparece? ¿La interpreta el ordenador como tal o la ignora?
    Cuando surge una pauta de velas determinada, ¿significa que automáticamente hay una señal de compra o de venta? Por supuesto que no.
    Situar un stop puede ser relativamente fácil con el ordenador, pero ¿cómo se escoge en objetivo? Cada operador tiene su propio estilo, por lo tanto, hay que tener esto en cuenta cuando se combinan las velas y los ordenadores.
    La forma en que cada uno opera con las velas depende de su filosofía, de la adversidad del riesgo, y de su temperamento.
    Hasta este punto termina la primera parte del libro y comienza la segunda.
    Un libro japonés sobre análisis técnico afirmaba acertadamente que el mercado es una lucha de fuerza en la que la estrategia es invadir el territorio enemigo. Cuando se pierde el equilibrio de fuerzas, una de las partes es arrastrada y el resultado se decide.
    Las nuevas técnicas (al menos en occidente) a las que hace referencia la segunda parte de este libro ayudarán a determinar si son los alcistas o los bajistas quienes poseen el ‘equilibrio de fuerzas’.
    Una herramienta japonesa muy utilizada es el índice de disparidad.
    En Japón, como en occidente, las medias móviles se usan como un valioso instrumento de negociación. Entre las técnicas de medias móviles japonesas están las cruces doradas y las muertas, el índice de disparidad y la divergencia de medias móviles (MACD).
    La cruz dorada y la cruz muerta es el clásico cruce de medias móviles de distintos periodos, uno corto y otro de largo plazo.
    El índice de disparidad compara, en porcentaje, el último cierre con una media móvil elegida. Por ejemplo, cuando el índice de disparidad a 13 semanas es del -25%, significa que el mercado, basándose en el cierre, está un 25% por debajo de la media móvil de 13 semanas.
    Cómo operar con el ?ndice de Disparidad es explicado a continuación.
    Los japoneses tienen también un oscilador de media móvil llamado ?ndice de Divergencia (MACD). El nombre se deriva del hecho de que esta técnica mide hasta que punto diverge el precio de la media móvil elegida.
    La divergencia es lo mismo que el índice de disparidad, solo que se mide a escalas diferentes.
    Hay que recordar que la divergencia alta no significa necesariamente que los precios vayan a caer. Es solo que el mercado puede estar metido de lleno en la fiebre especulativa o en la venta por pánico, y la probabilidad de que el movimiento continúe en la misma dirección disminuye conforme la divergencia se hace más extrema.
    Los tres capítulos finales se dedican a explicar tres tipos de gráficos que en nuestras plataformas no podemos utilizar.
    Los cuales se explican como pueden construirse de forma manual paso a paso y las técnicas para operarlos.
    Estos son los gráficos de rotura de tres líneas: Puede ayudar a definir la tendencia dominante, y las velas se pueden usar como un mecanismo de entrada para operar en la dirección de la tendencia dominante.
    Gráficos Kagi: Uno de los tipos de gráficos japoneses que no tienen el tiempo en el eje horizontal. La premisa básica del grafico Kaki es que el grosor y la dirección de las líneas Kaki dependen de la dirección del mercado. Cuando los precios penetran un máximo o un mínimo anterior, cambia el grosor de la línea kagi.
    Gráficos Renko: No tiene en cuenta el tiempo para su construcción. Las líneas de los gráficos Renko se llaman ladrillos. Los ladrillos alcistas son blancos y los bajistas negros. Se añade un nuevo ladrillo cuando compra o venta continua en la misma dirección.

    Tipo: Análisis técnico.
    En Resumen: Es una obra maestra pionera en el análisis de los patrones de velas.
    Lo que más me ha gustado: La primera parte del libro con las explicaciones psicológicas tras los patrones de velas. Aunque son muy conocidos ya que aparecen en muchos otros libros, todos parten de esta obra.
    Lo que menos me ha gustado: La parte final de los gráficos japoneses, ya que ahora no tengo intención de hacer gráficas manuales, pero nunca se sabe si en el futuro haga una prueba.

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    El fabuloso mundo del dinero y la bolsa (André Kostolany)


    En el prólogo, el autor menciona una frase que me ha encantado: ‘Sólo el idioma alemán llama al ganar dinero ‘verdienen’, que podría traducirse como ‘merecerlo, conseguirlo con el propio esfuerzo’. Los franceses (y los españoles) lo ‘ganan’, los ingleses lo ‘cosechan’ (earn), los norteamericanos lo ‘hacen’ (make money) y los pobres húngaros lo ‘buscan’. El ganar dinero mereciéndolo (verdienen) puede incluso convertirse en un placer cuando se recibe a cambio de una actividad que se realiza con agrado y divierte’.
    Un millonario es aquel cuyo capital o renta no depende de nadie y es suficiente para satisfacer sus aspiraciones y necesidades. Que no trabaja, que no tiene que inclinarse ante un jefe ni ante los clientes y que puede mandar al infierno a todo aquel que no le agrada. Esto significa el mayor lujo en la vida. El hombre que puede vivir así es el verdadero millonario.
    El que quiere llegar a ser rico tiene que estar hipnotizado por el dinero como la serpiente por su encantador. Naturalmente, necesita además de la suerte.
    En la actualidad (1985), uno solo puede hacerse rico rápidamente y con facilidad mediante la especulación. Y si hay que especular, ¿cómo debe hacerse?
    En este primer capítulo, André Kostolany habla de si mismo y de su experiencia. Se define como un Homo Speculator. El especulador continúa siendo un espectador pasivo de esos movimientos que él no ha causado, pero de los cuales intenta beneficiarse.
    Antes de llegar a comprender acertadamente la especulación bursátil, hay que pagar caro el aprendizaje. Primero legan los sufrimientos y, solo después, se gana el dinero.
    La Bolsa es un instrumento para congelar las inversiones y deshacerlas cuando el inversor necesita de nuevo su capital. El jugador de Bolsa, aun cuando actúe movido por los beneficios de la especulación, pone su capital a disposición de la economía.
    Cuanto mayor es el número de esos parásitos, mayor será la liquidez del mercado y mejor se recogen y suavizan las conmociones causadas por los movimientos al alza y a la baja. Cada vez que se produce un retroceso de las cotizaciones se presentan nuevos compradores que, de ese modo, protegen al mercado contra una caída brutal.
    Si los especuladores no existiéramos, tendrían que inventarnos.
    Balzac escribió en su tratado sobre La vida elegante que hay tres tipos de seres humanos: los que trabajan, los que piensan y los que no hacen nada. El autentico especulador es el hombre que piensa aunque muchos creen que no trabaja.
    En la Bolsa las cosas ocurren al principio de manera distinta a como se pensó y solo después se enderezan y suceden como se había esperado. Cuando, pese a todo, se gana dinero en la Bolsa, es el salario del dolor: Primero llega el sufrimiento; después, el dinero.
    Pero, ¿qué es realmente la ciencia bursátil?
    La verdadera ciencia, el verdadero conocimiento bursátil, es lo que queda cuando ya se han olvidado todos los detalles (la misma definición de cultura). No es preciso saberlo todo sino comprenderlo todo para, en el momento preciso, conocer el significado exacto de sus consecuencias y obrar de manera adecuada. Es preciso captar todos los acontecimientos, como haría un radar e interpretar correctamente sus indicaciones y consecuencias y ¡pensar por cuenta propia!
    A continuación, André Kostolany cuenta brevemente la historia de la especulación, desde José de Egipto y su especulación con ‘siete años de abundancia y siete años de escasez’, pasando por la antigua Roma, Voltaire… bien es cierto que el fenómeno de la Bolsa atrae a los humanos.
    La Bolsa es lógica, pero tiene una lógica especial, con muy poca relación con la del hombre de la calle. Mi consejo es dejar pasar ese cambio de humor con frialdad y, sobre todo, no intentar buscar para ello una explicación lógica.
    Para comprender la Bolsa en su conjunto, hay que conocer el mecanismo de los movimientos al alza y a la baja, como se producen, como se desarrollan y como llegan a su fin.
    Los movimientos a largo plazo para preverlos no hace falta ser un especialista en la Bolsa sino un futurólogo.
    A corto plazo, la Bolsa se comporta como un alcohólico: cuando esta borracho reacciona de modo inesperado y sorprenderte; con frecuencia recibe con lágrimas las buenas noticias y se ríe de las malas.
    Así pues, solo nos queda un interesante campo de batalla: el de las especulaciones a plazo medio, de acuerdo con los movimientos cíclicos. En él, al menos, los factores influyentes puedes ser analizado de manera concreta y se pueden conocer argumentos (correctos o falsos) así como formarse ideas y conceptos.
    En la lógica bolsística existe solo un postulado: oferta y demanda.
    La tendencia depende de si para el vendedor es más urgente y necesario vender sus acciones que para el comprador obtener acciones a cambio de su dinero.
    El desarrollo de la cotización depende de en qué relación se encuentran las órdenes de venta y de compra. Por ejemplo, si un día llegaran a la Bolsa todas las ofertas de papel, sin límite, y al mismo tiempo los compradores situaran sus ofertas muy bajas, se produciría una bancarrota de la Bolsa. En el caso contrario, cuando los vendedores se muestran vacilantes y solo están dispuestos a aceptar ofertas de compra muy altas, si el comprador se comporta agresivamente y parece dispuesto a comprar como sea, es decir, sin límite de precio, se produce un boom bursátil.
    Compradores y vendedores intentan por igual aprovecharse de la fortaleza situación del otro.
    El dinero es el oxigeno de la Bolsa. Es el factor más importante.
    T(endencia) = D(inero) + P(sicología): Pero solo con dinero no puede moverse el mercado cuando la psicología del público inversor es negativa. Consecuentemente nos hallamos con un tercer factor: La psicología. Cuando ambos factores (dinero y psicología) son positivos, suben las cotizaciones. Si ambos factores son negativos, bajan. Si uno de dichos factores es positivo y el otro negativo, se neutraliza la tendencia.
    Las cotizaciones suben cuando hay ahorradores, grandes y pequeños, que quieren y pueden comprar. Quieren comprar porque juzgan la situación financiera y económica de manera optimista, y pueden comprar porque disponen de dinero líquido en la cartera o en la caja fuerte. Este es todo el secreto del movimiento al alza, aun cuando los hechos fundamentales, así como las noticias sobre la situación de la económica, hablan en contra. El mismo mecanismo actúa a la inversa.
    Con mucha frecuencia, el desarrollo de las cotizaciones marcha en direcciones opuestas a la que indicarían las causas fundamentales.
    No son las matemáticas las que influyen sobre el desarrollo de las cotizaciones sino la anticipación. Y eso tiene que llamarse fantasía.
    Los factores dinero y psicología son mas resolutivos para las tendencias bursátiles que los hechos fundamentales. Solo pueden seguirse con exactitud el factor dinero, porque el psicológico es imposible de calcular.
    El tipo de interés de los créditos a corto plazo depende, en gran medida, de la política del gobierno, que determina en que medida y con que tipo de interés el banco central pone el dinero a disposición del mercado.
    Puesto que no se puede seguir totalmente la evolución del factor psicológico, considero que la evolución del tipo de interés a largo plazo es el barómetro más decisivo de la Bolsa.
    Cuando se quiere formar un juicio exacto sobre la evolución de la Bolsa en los años pasados y también en nuestros días, es imprescindible no perder de vista el problema de la inflación.
    La inflación de los precios, el problema número uno de todas las naciones, tiene distintas causas que varían en su importancia de acuerdo con los acontecimientos y las circunstancias de cada país.
    En la lucha contra la inflación causada por un exceso de demanda y contra la psicosis de la inflación, los gobiernos disponen de dos armas: la política de impuestos y la política financiera.
    En los casos en que el gobierno está en condiciones de exprimir hasta sacarle el juego al poder adquisitivo de la población, mediante impuestos elevados, puede permitirse el lujo de ser liberal en su política crediticia, evitar restricciones en este terreno y exigir intereses mas reducidos. Esta es la situación óptima para la Bolsa.
    Sin embargo, cuando se da el caso de que el gobierno, por razones políticas, sociales o de cualquier otro tipo, no quiere elevar los impuestos y prefiere reducir la cantidad de dinero en circulación, establecer restricciones crediticias y aumentar el tipo de intereses, elimina la psicosis inflacionista, pero al mismo tiempo, y subsidiariamente, castiga a quienes especulan con la inflación. Surge entonces la situación más peligrosa que puede darse para la Bolsa.
    Se puede seguir con relativa facilidad la política monetaria y de tipo de interés de un gobierno porque, generalmente, no se hace un secreto de ella.
    André Kostolany explica cuales son los movimientos cíclicos en la Bolsa.
    De acuerdo con su experiencia, cada movimiento cíclico se compone de tres fases: Corrección, adaptación o acompañamiento y exageración.
    Las cotizaciones y el estado de animo ascienden por mutuas influencias y cuando todo se ve de color rosa, las cotizaciones dejan de tener significado y están determinadas exclusivamente por la histeria colectiva.
    Sir Isaac Newton, que perdió todo su dinero en una repentina crisis de la Bolsa londinense, dijo: ‘Puedo calcular al centímetro y al segundo las orbitas de los cuerpos celestes, pero soy absolutamente incapaz de predecir hasta donde puede arrastrar la cotización de la Bolsa una multitud histérica’.
    La gran cuestión es: ¿Cómo debe comportarse el especulador en esas tres fases de cada ciclo? En la tercera etapa, en la de exageración, el bolsista que juegue a la baja debe comprar y no asustarse si los precios siguen descendiendo. No estoy demasiado de acuerdo con este punto, ya que he podido comprobar que nunca se sabe cuantos soportes o resistencias puede romper el precio ni hasta donde puede llegar.
    En la segunda fase hay que limitarse a ser espectador, dejarse llevar con pasividad por el movimiento e irse preparando anímicamente para saltar del mercado durante la tercera fase de euforia generalizada.
    Naturalmente, resulta muy difícil para el especulador ir contra la tercera fase de exageración a la baja, es decir, actuar contra el consenso general y seguir comprando cuando aconsejan vender y viceversa.
    Hay que estar bien entrenado, ser frío e incluso cínico para escapar a la histeria colectiva. La mayoría la forman los perdedores. El especulador debe tener audacia, tenacidad y sabiduría.
    ¿Cómo se puede saber en que fase se encuentra uno cuando no existe ningún método que pueda aplicarse a ciegas? Solo una gran experiencia concede al bolsista eso que se llama sensibilidad y tacto para apreciar una determinada situación.
    El autor distingue entre dos tipos de poseedores de valores: los especuladores y los jugadores de Bolsa (los duros y los blandos). Los duros tienen dinero, paciencia e ideas. Los blandos son aquellos que tienen poco dinero, ninguna paciencia y menos ideas.
    Si otros compran, compra el también; si venden los otros, él hace lo mismo.
    En la Bolsa todo dependerá de en que manos se encuentren los valores. Si son los duros quienes poseen la mayor parte del papel, la Bolsa está bien dispuesta para un movimiento al alza explosivo, aun cuando las noticias no sean en absoluto favorables. Si, por el contrario, la mayor parte de las acciones o valores está en manos de los blandos, cualquier noticia pesimista, por poco importante que sea, puede provocar un desastre.
    Al principio de los casos, el autor lo llama una situación de mercado ‘supervendido’ y al segundo, de mercado ‘supercomprado’. Toda la ciencia consiste en averiguar si un mercado está sobre comprado o sobrevendido.
    Los analistas y agentes de Bolsa afirman que las alzas continuadas de las cotizaciones acompañadas de una gran cifra de operaciones, señala una situación favorable. ¡Nada más falso! Ellos opinan que el gran público está comprando y que eso es bueno. Pero ¿es verdaderamente tan positivo que el gran público, es decir, los blandos, compren? ¿Es que se puede estar seguro con ellos de que seguirán comprando a la semana siguiente?
    De esto se deducen las siguientes conclusiones:
    • Un mercado con cotizaciones ascendentes, con grandes operaciones y mucho dinero disponible, significa que se compra demasiado. Juicio: desfavorable.
    • Mercado en ascenso, pero con un número pequeño de operaciones: favorable.
    • Mercado en descenso con pequeñas operaciones: desfavorable.
    • Mercado descendente con gran número de operaciones: favorable, puesto que se está aproximando el punto en que las ventas son excesivas.
    Se llama ‘sobre comprado’ al mercado que se encuentra la tercera fase del movimiento al alza.
    ‘Sobrevendido’ es el mercado que se encuentra al termino de la tercera fase del movimiento de baja de las cotizaciones.
    La lógica de la Bolsa no tiene nada que ver con la lógica cotidiana. 2x2=5-1. Tenga un poco de paciencia. El valor bursátil llamado ‘lógica’ subirá de nuevo y finalmente todo ocurrirá como debe ocurrir.
    Lo malo es que no llegamos a ese resultado final por un camino recto, sino dando un rodeo. Ese es el problema. Un especulador se derrumbará (en el ominoso 5) sino tiene el suficiente temple, paciencia y, sobre todo, el suficiente dinero para esperar hasta que llegue ese indispensable ‘-1’. Por desgracia, los especuladores no tienen a menudo el temple y el dinero suficientes para resistir.
    Si la lógica de su especulación es verdaderamente lógica, acabará por imponerse. ¿Cuándo? Eso depende de los imponderables.
    Una antigua ley de los especuladores aconseja que cuando uno se pase toda la noche sin dormir a causa de una inversión en la Bolsa, debe librarse de ella inmediatamente.
    El éxito de una especulación depende en gran parte de las cuatro ‘Gs’ alemanas: ideas, dinero, paciencia y suerte. Debe pensar para tener las ideas adecuadas, dinero y paciencia para resistir, y la importancia del factor suerte cae por su propio peso.
    Uno debe saberse librar de una idea cuando se ve con claridad que nos conduce a un callejón sin salida. Hay que ser al mismo tiempo firme y elástico.
    Solo hay algo de lo que uno debe librarse como de la peste: el querer ‘recuperar’ a toda costa el dinero perdido. Cuando se sufre una perdida hay que aceptarla, olvidarla y empezar de nuevo desde cero.
    El error imperdonable de la mayor parte de los jugadores de Bolsa consiste en limitar las ganancias y dejar que las perdidas aumenten. El resultado lógico es: ganancias limitadas y grandes pérdidas.
    ¿Compraría estas acciones si no las tuviera ya? Si la respuesta es afirmativa, significa que debe conservarlas. Si por el contrario la respuesta es ‘no’, debe venderlas de inmediato para quedarse en paz con su conciencia.
    Hay que comprar o vender por razones objetivas y nunca por motivos personales.
    Si aceptamos que la Bolsa no es solo especulación sino también, frecuentemente, un juego de azar, hemos de tener en cuenta que existen algunas reglas elementales, las llamadas reglas del juego, que tienen que ser respetadas. Una de estas reglas dice que aquel que especula a plazo medio debe limitarse estrictamente a este terreno y que aquel que especula a corto plazo tampoco debe salirse del suyo. Las reglas del juego de esos dos campos son distintas, y las de uno de ellos no pueden ser aplicadas al otro.
    Cuando se especula a plazo medio y se sigue una idea básica, no se debe dejar influir por los acontecimientos cotidianos. Por el contrario, quien actúa de un día a otro, no debe dejarse llevar por reflexiones a largo plazo.
    La institución de los brokers estaba y sigue estando interesada en educar al público para que siga a diario las noticias de la Bolsa. El que se compre y se venda, se vuelva a comprar y a vender, significa una mayor inversión de capital en la Bolsa, y por lo tanto aumenta también sus comisiones.
    El especulador a corto plazo es el táctico, mientras que el especulador a largo plazo es un estratega.
    André Kostolany explica el valor de las informaciones de ‘primera mano’. Cuenta varias historias de cómo no hay que confiar en estas informaciones porque en muchos casos, los buenos financieros son malos especuladores.
    Alguna de las anécdotas que cuenta en este punto son verdaderamente simpáticas.
    El autor opina que la mejor información desde dentro es la que con mayor seguridad conduce a la ruina. Generalmente, se siente inclinado a hacer más bien lo contrario de lo que los corredores le recomiendan.
    ‘La interpretación de los gráficos es una ciencia que busca inútilmente lo que consigue el conocimiento’. Sin embargo, Kostolany los estudia gustosamente (y yo también). Contemplando un grafico es como mejor se aprecia lo que ocurrió ayer y lo que sucede hoy. Pero eso es todo.
    Dejarse seducir por cualquiera de las distintas formas que puede tomar el grafico, como Hombro-cabeza-hombro y otras grotescas figuras semejantes, significa peligro financiero. El autor dice que jamás seguiría a ciegas las insinuaciones de un grafico si sus previsiones no se corresponden con sus ideas. Tampoco le seduce la idea de opera contra tendencia.
    La mayor desgracia que le puede ocurrir a uno de esos seguidores de los gráficos es ganar la primera vez que aplica su sistema de juego, pues en tal caso se sentirá cada vez más dominado por él (voy a tener un problema personal con André Kostolany en este punto).
    Lo que si que observa el autor con especial interés son dos reglas del grafico. Si el grafico de una acción señala una tendencia ascendente, pese a que el índice sea descendente, es un signo especialmente favorable, y los que están dentro acumulan las acciones.
    La segunda regla es la teoría de la doble subida y la doble bajada, así como la regla de la MW.
    La doble subida significa que en casos de cotizaciones ascendentes, la última cotización alta siempre es superada por las siguientes. Cuando ese fenómeno se repite varias veces, se puede llegar a la conclusión de que el movimiento ascendente de la curva continuará en el futuro. Sin embargo, cuando el grafico muestra repetidas veces un doble techo o doble suelo, indica que se ha llegado a una situación en la que la última cotización no podrá ser superada.
    Otro tipo de jugador de Bolsa, fanático y obsesionado, es aquel que juega con tenacidad de acuerdo con un sistema de relación de precios descubierta por él, y que en su opinión es infalible: por ejemplo, cuando el precio del petróleo es X, el precio del oro tiene que ser Y. pero eso no es seguro.
    Tanto si se dedican a la lotería como a la ruleta o a la Bolsa, esos jugadores supuestamente científicos no dejan de ser unos fanáticos cuando creen verdaderamente en su método. Y cuando tratan de vender su sistema se convierten en charlatanes.
    Kostolany dedica un capítulo a la historia de la Bolsa desde las crisis financieras de Carlos V, los tulipanes holandeses, la Compañía de las Indias, el nacimiento de la Bolsa londinense, la Compañía de los Mares del Sur, el nacimiento de la Bolsa francesa, el Viernes Negro de 1869 en Nueva York, la fundación de la Reserva Federal y el Crash del 29, Pearl Harbour…
    La catástrofe económica norteamericana de 1929 cambio de manera total el rostro y la estructura social del mundo occidental. Se centra de forma mucho más detallada en este capítulo de la historia financiera mundial, intercalando su propia experiencia.
    Enlazando el tema anterior de la crisis de 29 y el siguiente de las operaciones bajistas, desarrolla un tema que me pareció muy interesante. Evidentemente hay que distinguir que se refiere a los mercados accionariales, ya que en el nuestro no hay ninguna diferencia entre operar alcista o bajista. Ganamos y perdemos en ambas direcciones.
    En general, la especulación a la baja está mucho menos extendida de lo que suele creerse. De cada cien especuladores, noventa lo son al alza y diez a la baja. Jugar a la baja se considera en cierto modo como una degeneración.
    Cuando se produjo la caída del 22 de octubre de 1929 no fue una sorpresa para algunos bolsistas experimentados. Ese pinchazo tenía que llegar irremisiblemente.
    En esta época, André Kostolany obtuvo grandes rendimientos por operar a la baja.
    Sin embargo, comenzó a dudar sobre su filosofía del juego bajista. No se puede reír mientras los demás lloran. ‘El jugador a la baja atrae las iras de Dios porque pretende hacerse con el dinero de los demás’, reza un proverbio bursátil.
    Cuenta una anécdota según la cual volvió a ganar en una operación muy sustanciosa a la baja fruto de un inesperado suicidio del magnate de las cerillas Kreugerl. Esta experiencia le supuso un impacto emocional, ya que pensaba que había ganado a costa de una vida humana. Esta situación le llevó para siempre a dejar la especulación a la baja ya que se sentía culpable de cierta falta de moral.
    Hasta este punto, el libro me ha parecido muy interesante ya que aborda temas que no suelen ser tratados en otros libros, como la des-demonización de los especuladores.
    En el capítulo siguiente cuenta la historia de varios triunfadores o personas que obtuvieron una cierta importancia en la historia de la Bolsa (aunque no necesariamente fuese positiva).
    La obra se vuelve autobiográfica a partir de los siguientes apartados. Cuenta sus aventuras en la Bolsa de París desde 1939 a 1940. Narra el patriotismo bolsístico de los parisinos durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial.
    Poco antes de la declaración de guerra, fueron muchos los que creyeron que había que aprovecharse de a baja de precios y comprar, que no se corría ningún riesgo, pues o no había guerra, lo que provocaría un alza incontenible, o vendría la guerra y todo sería igual, pues el conflicto significaría el fin del mundo. Y en ese caso, lo mismo daba tener dinero que no. Qué equivocados estaban.
    Cuenta como, curiosamente, la Bolsa hizo que algunos parisinos se alegraran de la llegada de los nazis. La histeria se adueño de la especulación.
    Solo una inversión reflexiva y analizada profesionalmente puede resultar productiva. La histeria es siempre una mala consejera, y puede influir en el curso de la Bolsa de manera muy negativa.
    André Kostolany explica como las divisas son el espejo de la situación de los países. La conditio sine qua non para la calidad de una divisa es la calidad de la dirección de las finanzas estatales y la calidad de la dirección económica global de un pueblo. Ambas cosas, a su vez, dependen de las virtudes y lo vicios de todos los ciudadanos de un país:
    • USD: seguridad política, respeto absoluto por la propiedad privada en los Estados Unidos, así como la mas desarrollada de las tecnologías, riqueza en materias primas y dinámica de los empresarios.
    • GBP: restos de la fortuna de un antiguo imperio mundial, del comercio mundial y la City of London, que sigue siendo el centro de la banca y los seguros internacionales.
    • CHF: neutralidad secular y secreto bancario protegido legalmente, aunque no absoluto.
    • JPY: robotización de la industria y modestia de los trabajadores.
    Resumiendo: si las virtudes se consolidan, la divisa aumenta de valor; si ceden, la divisa pierde importancia.
    No es la cobertura oro la que protege la moneda a largo plazo, sino que el dinero afluye al país con las mejores divisas y abandona aquellas naciones cuando las virtudes se desvanecen y los vicios se imponen.
    Hoy día, sabemos que quienes no especulan o que, al menos, no colocan su dinero en inversiones con cierta fantasía, acabaran en dique seco.
    No existe protección absoluta, pero al menos se puede intentar hacer frente al peligro mediante la distribución de los riesgos. Para ello, se necesitan conocimientos profesionales y una buena cantidad de experiencia.
    Antes de ofrecer consejo al ahorrador, hay que saber exactamente cual es el capital de que dispone.
    La edad, profesión, estado de salud, carácter (malo o bueno), temperamento (nerviosismo o flemático), situación familiar (soltero o abuelo), incluso los malos hábitos y los obvies del ahorrador tienen que ser conocidos por si consejo para poderle recomendar una actuación correcta en asuntos de dinero.
    Hay que analizar los diversos factores y, al mismo tiempo, situarlos en el marco de los acontecimientos mundiales.
    El autor dice que la especulación se inicia con el instinto de mantener el poder adquisitivo. Entre esa intención y la pasión que nos impulsa a querer conseguir una fortuna aun mayor, solo existe una diferencia de grado.
    Una de las desventajas de la inversión en acciones es que el inversor tiene que vigilar diariamente la cotización de sus acciones y que, para su gran desgracia, así lo hace. Aun cuando no quiera ver las cotizaciones, la prensa diaria lo conduce a ellas, pues le pone las cotizaciones frente a los ojos.
    En la inversión en inmuebles esa tensión no existe. No hay cotizaciones diarias.
    La principal ventaja de la inversión en acciones, obligaciones, divisas… es su absoluta liquidez. Con la inversión inmobiliaria esto solo es posible si se disponen de grandes sumas. El riesgo político es relativamente grande con la inversión inmobiliaria, pues entre los electores abundan más los inquilinos que los caseros. ¿Qué gobierno no apoyará a los inquilinos aunque sea a costa de estafar a los caseros?
    Uno de los capítulos más curiosos resulta el que trata sobre los paraísos fiscales.
    El completo secreto bancario solo puede desarrollarse plenamente en los paraísos fiscales.
    Con frecuenta, el honrado ciudadano reflexiona sobre si debe o no pagar. Y en caso de duda, trata de buscar una posibilidad de eludir al fisco.
    Cuando el Ministerio de Hacienda le recuerde sus deberes, puede soñar con esos bellos países donde uno jamás encontrara a un inspector de Hacienda. Todos los países occidentales están actualmente muy unidos en lo que a impuestos se refiere. Mantienen con firmeza dos principios:
    • Todo ciudadano tiene que pagar sus impuestos en alguna parte.
    • Ningún ingreso será sometido a doble imposición, en tanto existan acuerdos internacionales.
    La mayoría de los paraísos fiscales resulta difícil incluso localizarlos en un mapa. En ocasiones, el número de empresas mercantiles es mayor que el de sus habitantes.
    Lo único imprescindible para evadir impuestos es que el país sea soberano en lo que se refiere al cobro de impuestos, y que éstos no los tenga (o sean muy bajos) sobre la renta, los beneficios del capital, el patrimonio o las herencias y otras transferencias. Y que el secreto de la contabilidad esté garantizado.
    Si lo que desea es no pagar impuestos en absoluto, tiene que convertirse en residente del paraíso fiscal. Pese a ello, la nación de que sea ciudadano siempre la tendrá cogido, aunque depende de hasta qué punto, según cual sea su país de origen. Por ejemplo, solo cuando lleva diez años residiendo fuera de Alemania, el Estado no puede exigirle nada.
    En fin, ¿cómo se vuelve uno especulador? Se empieza por curiosidad, se continúa por pasión y se acaba haciéndolo por dinero.
    ¡Esa Bolsa perversa! Todos los caminos llevan a ese lugar de perdición: Quien entre aquí deja atrás toda esperanza.
    La Bolsa es hoy un hormiguero de jugadores de poca monta que van a la caza de una confidencia o de un consejo personal que los hagan ricos.
    La búsqueda de la lámpara maravillosa de Aladino, el éxito y el fracaso y de nuevo, los intentos de éxito es lo que compone la atmósfera y l encanto de la Bolsa, que nos afecta a todos los que entramos en su orbita, desde lo pequeños especuladores hasta los grandes magos y encantadores del dinero.

    Tipo: Psicología. Autobiográfico.
    En resumen: Es un libro entretenido en una mitad y insípido en la otra.
    Lo que más me ha gustado: El apartado dedicado a la necesidad de la existencia de la especulación.
    Lo que menos me ha gustado: Tanta autobiografía, aunque no cabía esperar otra cosa, ya que así se anuncia a si mismo.

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  11. #10
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    Re: Libros resumidos


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    :w ..... Gracias por compartir tan valiosa información!
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Libros resumidos

 

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